05:30 h. domingo, 03 de julio de 2022

El Estado libre asociado y la plena autonomía, perversos inventos del colonialismo

 |  15 de agosto de 2021 (09:57 h.)
MUPC
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EL EJEMPLO de Estado libre asociado por excelencia lo constituye la isla de Puerto Rico, avistada, para su desgracia, por el genocida Cristóbal Colón en su segundo viaje a las Américas el 19 de noviembre de 1493. La colonización, que no conquista, pues todavía hay rebeldía, comenzó en 1508, al mando del español Juan Ponce de León, nombrado primer gobernador al servicio del colonialismo de la isla.

Los españoles llamaron a la isla San Juan Bautista, denominando Puerto Rico a la isleta donde está la ciudad. En 1521 los nombres se invirtieron y San Juan pasó a ser el nombre de la ciudad capital. En diciembre de 1897, el primer ministro español Práxedes Mateo Sagasta otorgó una recortada autonomía a Puerto Rico.

En 1898, Puerto Rico fue invadido por el ejército de Estados Unidos, como consecuencia del estallido de la guerra contra España. Mediante el Tratado de París, la isla fue cedida por España a Estados Unidos como "botín de guerra". Puerto Rico pasó a ser territorio estadounidense.

A mediados de 1950, el presidente Harry S. Truman firmó la Ley Pública 600, estatuto que concedió a Puerto Rico el derecho de redactar su propia Constitución, pero con la salvedad de que debería ser aprobada por el Congreso de los Estados Unidos. Exactamente como ocurre en la actualidad en el Estado español, que se arroga el derecho de ratificar o no lo que acuerden los parlamentos autonómicos en base a sus recortadas y falsas autonomías, demostrado una vez más mediante la ingerencia del Gobierno metropolitano, más conocido como el calvario, en sus competencias mediante los 10.000 millones recortados en sanidad y educación, traspasadas a las mismas.

En agosto de 1951 se efectuó la elección de los integrantes de la Asamblea Constituyente. La Asamblea redactó un documento que fue aprobado por el pueblo mediante referéndum especial el 3 de marzo de 1952. El 25 de julio de ese año entró en vigor la Constitución. De esta forma se creó el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, con un sistema de gobierno autonómico que ha estado vigente desde entonces y todavía no se ha procedido a la descolonización, o sea, sigue siendo una colonia.

Las aduanas, la inmigración, el comercio interestatal, los correos y la defensa están bajo la jurisdicción del Gobierno de Estados Unidos. Como ciudadanos estadounidenses, los puertorriqueños sirven en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, ya sea como voluntarios o a través del servicio selectivo.

El Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario tiene entre sus objetivos políticos la descolonización del Archipiélago canario y la proclamación de su independencia, reconociendo como forma del Estado canario la República Federal, en la que ningún territorio insular prevalezca sobre los demás.

Se trata de una República Federal Archipelágica, cuyo territorio comprende las islas de El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, Lanzarote, La Palma y Tenerife, así como las islas de La Graciosa, Alegranza, Lobos y Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste e Islas Salvajes. Comprenden también el mar territorial que nos rodea, sus aguas limítrofes (después de establecer la mediana, cuando proceda, con los países vecinos y descontar las doce millas que la jurisdicción internacional le reconoce a Madeira, con el que no hay que establecer la mediana, dado que no es un Estado archipielágico, sino un archipiélago del Estado portugués), sus fondos marinos, subsuelo y espacio aéreo, de acuerdo con las normas internacionales que les son de aplicación a los Estados soberanos, con lo que de los escasos ocho mil kilómetros cuadrados que forman la superficie emergida tendríamos un país de más de 384.000 millas cuadradas (unos 619.000 kilómetros cuadrados) en un cálculo aproximado, sacando a los Estados que pretenden ocupar nuestra zona económica exclusiva de nuestras aguas jurisdiccionales y acabando con la lacra del colonialismo español.

El pueblo canario debe ser consciente de que actualmente, al ser Canarias una colonia de España, no tenemos competencia alguna sobre ese territorio, al que solo podemos acceder desde la recuperación de nuestra arrebatada independencia. Canarias puede y necesita delimitar sus fronteras acorde con la jurisdicción internacional que acatamos y respetamos.

Es urgente, por lo tanto, proceder a la descolonización e independencia de Canarias y a delimitar nuestras fronteras, internacionalmente reconocidas, para impedir que Estados forajidos, que no respetan el ordenamiento jurídico internacional sino cuando les conviene, se pongan frente a frente negociándose nuestros recursos y nuestro territorio natural.

El Movimiento UPC considera que la figura del Estado libre asociado no es otra cosa que un subterfugio de los países colonialistas para seguir esquilmando a las colonias, como es el caso de Puerto Rico, cuya independencia reclaman los patriotas puertorriqueños. El Movimiento UPC renuncia expresamente al Estado libre asociado para Canarias y no apoyaremos jamás un Estado libre asociado con España ni con Marruecos ni con Cabo Verde ni con ningún otro país, y menos después de nuestra nefasta experiencia histórica de pactos con el colonialismo español, así como tampoco apoyaremos ni federaciones ni confederaciones del Gran Magreb, propuesto en su momento por el monarca alauita Hassan II, ni la Gran Tamazgha de los hermanos imazhigen, a los que apreciamos y respetamos, con los que seguiremos manteniendo e intensificando relaciones fraternales y de buena vecindad.

Rechazamos igualmente un Estatuto de autonomía plena, otro invento al servicio de la opresión colonial, pues ni el Estado libre asociado ni la plena autonomía exigen la descolonización, y no son otra cosa que inventos de los opresores países colonialistas para, esquivando la resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre de 1960 (Declaration on the Granting of Independence to Colonial Countries and Peoples), prolongar la agonía de las colonias.

Exigimos a España y a los organismos internacionales la descolonización incondicional, con las indemnizaciones correspondientes por daños y perjuicios humanos y materiales de nuestra patria canaria, y luego formaremos parte del concierto de las naciones estatales libres: queremos ser un Estado libre e independiente, en lugar de un Estado libre asociado, que significa más cadenas para nuestro sufrido pueblo.