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Sobre la emigración a Argentina de los canarios y el desarrollo de África frenado en seco por el brutal colonialismo europeo

la verdad de lanzarote  |  03 de noviembre de 2012 (19:07 h.)
MANUEL ZANAT Sobre la emigración a Argentina de los canarios y el desarrollo de África frenado en seco por el brutal colonialismo europeo. Durante el siglo XVIII la población canaria, pese a la guerra de exterminio a la que fuera sometida, estando formada esta por unos 160.000 habitantes donde la mayoría se ubicaron en las islas de Tamarán, Chinet y Benahoare.

 

Durante el siglo XVIII la población canaria, pese a la guerra de exterminio a la que fuera sometida, estando formada esta por unos 160.000 habitantes donde la mayoría se ubicaron en las islas de Tamarán, Chinet y Benahoare, debemos recalcar que las tribus de Erbani y Titeroygakat son las que más se expanden al resto del Archipiélago ya que estas dos islas fueron las primeras que fueron sometidas por el poder colonial español y de esta manera se mezclan con los otros pueblos isleños. La legalidad colonial de la época crea tres capas bien diferenciadas: una primera capa jerárquica conformada por nobleza o aristocracia terrateniente en su mayoría de origen europeo , una segunda capa jerárquica conformada por la incipiente burguesía canaria, de origen nativo, es decir, artesanos y campesinos y una tercera capa de peones, esclavos y presos.

Aquí en África, en nuestro continente, durante ese periodo se produce un gran desarrollo económico, social y político, coronándose por la creación de varios estados y reinos. Ejemplos los tenemos en el gran Zimbawe, el Imperio del Congo, Ghana, Mali con capital en Tombuctú, Mozambique, etc.

Al igual que en Canarias, este desarrollo humano es bruscamente parado por el brutal ataque de los bárbaros europeos al arrancar violentamente a un millón de seres de sus lugares de origen y trasladarlos al continente americano y vendidos como esclavos.

Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX nuestro continente llegó a perder más de cien millones de hombres y mujeres. Varias regiones africanas fueron devastadas y despobladas por completo en este periodo. Durante el trayecto desde África a América las condiciones de navegación eran tan inhumanas que posiblemente se perdió el 25% de esta población.

Y volvemos a nuestro país. Otro de los países hermanos de América fue Argentina donde en agosto de 1883 el número de canarios llegados a Buenos Aires fue 262, entre los que había 150 hombres y 112 mujeres. En un principio, los recién llegados fueron instalados en una zona llamada Chacaritas, en Buenos Aires; muchos de ellos debían sus pasajes y tuvieron que escaparse de ese lugar de ubicación por sus durísimas condiciones de vida. De hecho, en Canarias se hizo popular decirle a alguien que estuviera enfermo o que le podría mal: “Como siga así se va pa las Chacaritas”. La siguiente tanda de emigrantes canarios llegó en el bergantín Lucrecia en número de 423. Las condiciones de salud de estos se vio tan afectada por el tifus, escarlatina, sarna y diarreas que ese mismo año se desató una epidemia de viruela entre los recién llegados que tuvieron que ser confinados en la isla de Martín García situada en la costa de Buenos Aires. Demos las gracias al país que nos acogió y con el cual tenemos fuertes lazos de hermandad y respeto.

Debemos recalcar el origen canario por parte de padre de un intrépido general y el origen indígena de éste por parte de madre: me refiero al General San Martín; hombre culto, adelantado a su época y que hizo rendir a las tropas coloniales invasoras y devolverlas a su guarida de origen.

San Martín y sus hombres triunfaron frente al ataque por sorpresa de los revolucionarios americanos. Los españoles, desconcertados, escaparon abandonando armas y pertrechos. Este general es unos de los hombres más grandes de América Latina junto al Libertador Simón Bolívar. El Regimiento de Granaderos a Caballo había alcanzado la primera victoria en el campo de batalla y cabe destacar la valentía del Capitán Bermúdez, herido de bala en la última carga de su escuadrón; cabe recordar también al soldado Juan Bautista Cabral, que se interpuso entre el General San Martín, atrapado por su caballo y la bayoneta de un soldado español.

Larga y próspera vida a la Nación Argentina. ¡Viva San Martín! ¡Vivan las Canarias libres e independientes!