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Cielo e infierno constitucionales en torno a la fuerza del trabajo

| 16 de noviembre de 2012

EL TRANSISTOR DEL FACEBOOK. La huelga está consagrada por la Constitución, considerada Carta Magna en cuanto a derechos y obligaciones de los españoles. Ante los comentarios que voy a hacer, creo necesario que se conozca el artículo 28 de la misma: 1. “Todos tienen derecho a sindicarse libremente”.

EL TRANSISTOR DEL FACEBOOK.

La huelga está consagrada por la Constitución, considerada Carta Magna en cuanto a derechos y obligaciones de los españoles. Ante los comentarios que voy a hacer, creo necesario que se conozca el artículo 28 de la misma: 1. “Todos tienen derecho a sindicarse libremente”. En esta frase se condensa la libertad de cualquier movimiento al que llamen huelga; sin embargo, pone en poder de cabezas vacías de contenido una palabra a la que está sobradamente entrenado Mariano Rajoy, recorte. Lo que no es de extrañar que a distancia la aplique rápidamente en la forma que nos ha mostrado la televisión pública, lo que conocemos como canal 1, controlada en plan totalmente fascista por el primer ejecutivo del Estado. Hemos visto cómo el primer punto constitucional que trata la situación de la huelga habla de libertad, pero si seguimos leyendo el artículo mencionado nos encontramos los recortes que se pueden practicar, término al que tan aficionado es el pensamiento rajoyano. Da la impresión que lo que va a continuación está pensado e influenciado por demonios. Fijémonos cómo lo que sigue en dicho artículo desbarata cualquier posibilidad de defensa: “La ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. Conocidos estos términos, la Constitución permite viajar al pueblo con esta clase de alforja, sobre todo si estas definiciones caen el poder del pensamiento vacío de contenido del presidente del Estado español, que no olvidemos fue Ministro del Interior en anterior ocasión. En el punto 2 de este artículo se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses.

 

La Constitución Española lo dice claro, ese derecho de libertad lo sujeta a rígidas medidas policiales, como hemos visto en las televisiones privadas, de forma que se acredita todo lo echado por tierra con una actuación policial desproporcionada donde no se respetó cual fuera la edad de los manifestantes: adultos o niños, que fueron castigados sin contemplaciones de ningún tipo, con la significación siniestra de que no sólo había para ello permiso gubernamental, sino que había órdenes expresas que echaron por tierra todo el valor que la Constitución permite en defensa de los intereses de la justicia social que hasta ahora habíamos disfrutado los españoles y también los canarios.

 

Los pensamientos de buena fe y justicieros están asombrados de la situación que atraviesa España. Reconocen que la limitación actual es consecuencia del Fondo Monetario Internacional, y por eso protestan que mientras a éste se le buscan correcciones, el pueblo, que no se ha comido ni bebido esta situación, está conducido hacia una palabra terrible y de la que todos queremos huir, el hambre. Asombra que quien maneja el poder gubernamental se ponga a los pies de órdenes foráneas hasta el punto que el sentido común nos hace pensar en un plebiscito que seguramente dará como resultado la caída de tan desastrosos momentos tan miserables que está viviendo el pueblo español y también el canario. Hasta el límite de poder decir que Madrid ha dejado de ser capital de España y ha ocupado sus riendas Berlín, capital de Alemania y hasta se puede decir de Europa, donde gobierna sin conciencia Ángela Merkel.

 

Así se explica que en la televisión de Rajoy salga un elemento periodista de gran valor, como dijo quien lo presentó, para decir  incluso antes de terminar la huelga que ésta había resultado fracasada, dicho con contundencia repetitiva, y, además, acusó a los sindicatos de sindicalismo totalitario, sin tener en cuenta que su existencia está consagrada por la Carta Magna en su apoyo a condensar las protestas populares, sin que luego se vieran o se oyeran objeciones a tales disparatados comentarios.

 

 Una cosa que se puede aprovechar de esta huelga y de las manifestaciones multitudinarias habidas es el estudio de los titulares mediáticos. Se verá cuales son honestos y lo contrario, lo que reflejará por dónde van las intenciones de estos medios de comunicación. Mi convencimiento total y absoluto de la situación que estamos viviendo es que hemos vuelto al fascismo, para desgracia del pueblo español y también del canario. Si siguen las cosas como van nos tocará vivir peores situaciones y consecuencias inevitables.

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