15:23 h. Viernes, 21 de febrero de 2020

Crisis de líderes políticos

Juan Cabrera Santana | 27 de octubre de 2012

EL TRANSISTOR DE MI FACEBOOK Claro está, no echo en olvido a los dos líderes de los principales partidos, populistas y socialista.

EL TRANSISTOR DE MI FACEBOOK

Claro está, no echo en olvido a los dos líderes de los principales partidos, populistas y socialista. No me sorprende el desajuste de los socialistas, pues su historia está cuajada de situaciones idénticas a la actual, significativas querellas entre ellos que no les permiten llevar a la práctica los estímulos que propulsa su propio ideal, fundamentado sobre todo en el pueblo, lo cual serviría como sostenimiento perpetuo, y que desgraciadamente esos principios son arrasados por vergonzosas contradicciones entre sus más destacados miembros, haciendo que el pueblo quede atónito, primero, por su sufrimiento directo, y segundo, porque son situaciones que no se pueden concebir en el más racional de los pensamientos. Sé lo que estoy diciendo, en cualquier momento daré a conocer sus históricas querellas íntimas, algunas de ellas muy fáciles de entender cuando vemos que el líder capacitado es acosado por la menudencia del partido, nombres que aparentemente parecen ser importantes en él, y que no son nada más que un equipo de comadrones, dicho con permiso de a quienes se les achaca muchas veces sin razón alguna ese calificativo.

Por otro lado, tenemos al líder del partido populista, personaje desacreditado por todo el pueblo e íntimos compañeros de partido, y, lo peor es que él mismo cree en ese descrédito. Recientemente ha salido a la palestra nada más y nada menos que José María Aznar, con un peinado que no lo mejora ni el mejor peluquero, y cuando esperaba que fuera a ayudar o a dar ánimo a su compañero líder, lo critica abiertamente por su falta de gobierno en la crisis planteada. En la conciencia del líder populista pesa lo que les toca a cada español, incluidos los canarios, mil ochocientos cuarenta y siete euros a pagar por esta crisis, que sin comerla ni beberla está haciéndoles cubrir la deuda financiera bancaria. Refiriéndome a la salida de tono de José María Aznar, quiere una actuación diferente a la que se está llevando en España, pues no admite su instinto fascista que no se tomen medidas con una participación policial más rígida, demostrando así que el pueblo le importa poco. Eso es lo que se deja traslucir de sus palabras, y es cosa que me hace temblar y apenar porque se refiere a consecuencias de cómo se puede dañar las aspiraciones de un pueblo rayano en la miseria. ¿Acaso el verdadero culpable que amamantó la burbuja inmobiliaria tiene esperanza de volver al gobierno del Estado? Solamente tenemos que invocar al que dicen que es el dios supremo que lo evite por todos los medios. Lo que desea esta fascista instintivo es un régimen jacobino con mando policial.

 

Generalicé en el titular la falta de líderes políticos. Si analizamos la historia del reino de España, cada vez que ha surgido lo que tanto necesitamos, una cabeza de estado capaz de dirigir una nación tan difícil de gobernar como es ésta, salen a la palestra los que abundan en esta maniobra, cualquier mediocre tratando de poner en evidencia a personajes que tanto necesitamos, y creo sinceramente que estos detractores miserables deben ser eliminados de cualquier estamento que esté a su mando y que afecte grandemente a la sociedad de bienestar. Estos elementos son capaces de cubrir con su  miserable defensa las decisiones que se están tomando contra el pueblo español, incluido también el canario por su afinidad colonial, que como dije antes y vale la pena repetir, cubre los desaguisados económicos que están ocurriendo con un montante de mil ochocientos cuarenta y siete euros contantes y sonantes, cantidad que entre otras “minucias” está amenazando con razón, la paz del Estado español.

 

El resumen de todo lo escrito es una exigencia de cambio total en la política española. No es una propuesta baladí, sino sumamente necesaria. Y dentro de ese cambio que pido, procurar que no entre a gobernar José María Aznar, el fascista totalitario de la política española. Sería volver a ocuparnos de nuestro pensamiento mediante el cual reflejamos que con estos personajes no vale una libertad sin orden, sino todo lo contrario. Esta segunda parte la ocuparía un régimen policial que ya se está viendo venir, dando porrazos al primer inocente que encuentre en su camino, sea hombre, mujer o niño ya que para estos fascistas no existe discriminación personal.

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