07:45 h. jueves, 20 de enero de 2022

El entrevistador

| 21 de enero de 2013

  Como oyente y espectador nómada y amante del zapping en los diferentes medios de in o desinformación deportivos de esta santa isla, de unos mucho más que de otros, escucho atónito a algún que otro filigrana de los micrófonos que intenta, con mucha deshonra para él; realizar, inventarse o presentar como entrevista una farsa que el oyente de nivel medio-alto no digiere ni bien molidita.

 

Como oyente y espectador nómada y amante del zapping en los diferentes medios de in o desinformación deportivos de esta santa isla, de unos mucho más que de otros, escucho atónito a algún que otro filigrana de los micrófonos que intenta, con mucha deshonra para él; realizar, inventarse o presentar como entrevista una farsa que el oyente de nivel medio-alto no digiere ni bien molidita.

Se pueden diferenciar a tres clases de sujetos que en su afán de "cotorras" del micrófono nos muestran sus claras tendencias.

Está el entrevistador ÍNTEGRO, los menos, ese que reboza objetividad. El mismo que cuando reclama a algún protagonista, sea de la alcurnia que sea, acomete su labor sin ninguna "reverencia", y con la clara y única misión de sacar el máximo jugo a su entrevista. Es éste el informador deportivo que piensa exclusivamente en sus oyentes y es con toda seguridad, por su buenhacer, el más criticado y vilipendiado por el resto de sus "compañerillos" de ondas.

En otra dimensión y rozando el más absoluto de los aburrimientos, aparece el entrevistador PLANO. El clásico individuo que se apalanca ante un micrófono y venga verborrea más verborrea, cubriendo o rellenando su espacio de deportes sin decir nada de nada. Es éste, el de las entrevistas PLANAS, el más "transparente", por su total invisibilidad; apenas los ve nadie cuanto menos los oyen.

Por último, en un escalafón muy diferente a la vez que denigrante, tenemos al entrevistador de MESA Y MANTEL, esos que viven y abusan del compadreo y el peloteo para hacer de la información deportiva una herramienta totalmente subjetiva, al servicio de sus propios intereses y de sus amiguetes invitados al "circo" que montan en sus repugnantes entrevistas. Así, no es nada raro escuchar como algunos de estos "sagaces" locutores deportivos de medio pelo entablan una conversación de barra de bar con su entrevistado, con preguntas simplonas, justificando la respuesta fuera la que fuera. Apoyando, muchas veces sin constatar, los hechos y las apreciaciones de su "entrevistado", sobre todo si éste es "ALGUIEN" en el mundillo del deporte lanzaroteño. Es ésta la dimensión de pseudoinformadores deportivos a los que no les interesa para nada la realidad de la realidad, tan sólo buscan el quedar BIEN Y BONITO, a toda costa, con los personajes del deporte que furulan por esta isla de Lanzarote. Los "palitos" que dan estos sujetos del micrófono siempre a los de fuera...; a los árbitros de fuera, a los entrenadores de fuera, a los equipos de fuera, a las directivas de fuera... La culpa, para evitarse complicaciones, siempre a los de fuera. A los de por aquí, todo es justificable y "tapable", no vaya a ser que les nieguen el saludito y no les cogan más el teléfono.

Éste es el "circo" de entrevistadores deportivos en Lanzarote, donde cohabitan payasos, malabaristas y trapecistas. Y lo que es peor, algún que otro mago de barajas que siempre juega con las "cartas marcadas".

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