00:00 h. martes, 05 de julio de 2022

El traje de hojalata y el tambor

| 25 de diciembre de 2012

Hoy leí la declaración del Presidente del Gobierno regional canario sobre frenar la inmigración a estas islas de África: “Paulino Rivero –leo en el presente medio- pide controlar la inmigración en Canarias”.

Hoy leí la declaración del Presidente del Gobierno regional canario sobre frenar la inmigración a estas islas de África: “Paulino Rivero –leo en el presente medio- pide controlar la inmigración en Canarias”. ¿A estas alturas vienen a contarnos esto? Mire, señor Presidente, el retrato de la inmigración en Canarias está plasmado en el mural o tapiz que tienen en la pared interior del Parlamento de Canarias: la infausta llegada de unos aventureros portando una cruz mientras un grupo de canarios nativos se humilla ante una banda de esclavistas.

A buena hora, señor Presidente. Cuando se hablaba que nuestro territorio no soportaría la presión de la llegada de miles y miles de inmigrantes los colaboradores, amigos de los del traje de hojalata, la cruz y la espada ponían el grito en el cielo tachándonos de xenófobos y racistas. ¿Xenófobos? No, responsables. ¿Racistas? No, ellos, los amigos de los del traje de hojalata y el tambor, que cuando llegaba una pequeña falúa ponían el grito en el cielo y hacían la vista gorda a los aviones cargados de inmigrantes que llegaban de Barajas. ¿Racistas? ¿Quién? Ellos, los amigos de los del traje de hojalata y el tambor. Los que engañan al pueblo repitiendo la misma foto del niño negro con moscas y tapan la miseria que esconden debajo de la alfombra en su propio país. ¿Racistas?¿Quiénes? Ellos, los amigos de los del traje de hojalata y el tambor, que se sienten europeos sin serlo y abominan de su pueblo, de su historia y del África que les vio nacer.

Señor Presidente, en la década de los ochenta, si mal no recuerdo se hizo un estudio donde decía que nuestro territorio no soportaría sobrepasar los dos millones de habitantes y no le dieron importancia o no se la quisieron dar. ¿Por qué? Porque no les interesaba a los del traje de hojalata y el tambor. Estas son las consecuencias de poner los parques nacionales de Canarias en Europa cuando se encuentran al suroeste de Marruecos, les guste o no. ¿Hasta cuándo va a durar esta mentira? Yo creo que no mucho más. Lo veo claro, la guerra la tienen perdida. ¡Vivan las Canarias independientes!

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