00:03 h. jueves, 11 de agosto de 2022

FAIR PLAY INVISIBLE

| 20 de mayo de 2013

 

Menudo el "chiringuito" que tienen montado algunos pocos, pero importantillos del fútbol, con esta patraña del juego limpio.

Ya comentamos en su justo momento lo de la chorrada de la antorcha de la COMEDIA, mal llamada de la CONCORDIA; la misma que utilizan los ilustres dinosaurios representantes de árbitros, federación y demás estamentos para pasarse un día "bomba" en esta santa isla. Como jornada novelera genial, pero de mínima repercusión.

También días atrás, la famosa y gustosa imagen de un niño, Alejandro Rodríguez del Unión Viera, separando a un entrenador y a un árbitro en una trifulca cuando ambos "talluditos" estaban escenificando de manera nítida lo que habían aprendido de esos mensajes mediáticos de FAIR PLAY, incluido lo de la famosa antorcha. La imagen del niño es sin duda entrañable, la imagen del entrenador y del colegiado no es sin duda extrañable visto la cruel hipocresía en que se maneja este mundillo futbolero.

El término FAIR PLAY se define como el comportamiento leal y sincero además de correcto en el deporte además de otras aseveraciones. Como palabra puede incluso quedar hasta lucida, gustosa de pronuciar; pero lejos del marketing populista y mundano esto del FAIR PLAY no deja de ser una "palabrota" a la que se recurre en demasía pero que en cuanto se puede se deja de lado.

En los partidos de primer nivel profesional podemos ver entradas criminales sobre un contrario, escupitajos, "parodias" teatrales de jugadores que se derrumban casi asesinados con la única intención de "ennoblecer" el deporte limpio engañando todo lo que pueden y más, entrenadores que si pueden le "sacan un ojo" a su homónimo, Tanganas diversas y mezquinas, etc, etc, etc... amén de ruedas de prensa insultantes e hirientes.

También en las gradas de esos equipos de primera línea tienen bien aprendido eso del FAIR PLAY. Unas veces lanzan monedas, otras mecheros, otras botellas... por no mencionar los "cánticos de sirena" que con entonación y buen acompañamiento nos deleitan una jornada sí y otra también en pos de buscar el insulto o el desprecio más ocurrente que sus enfermas mentes puedan procesar.

Más FAIR PLAY, el de la eterna sospecha de el amaño de partidos cada vez que se acerca el fin de curso en la Primera División, y que por unas y otras razones aún no se ha podido demostrar, pero que sí que aparecen esas voces que dejan caer el "paquete".

También en las ligas de fútbol aficionado y base se "abusa" en demasía de este "particular" FAIR PLAY. Así comprobamos algún que otro cogotazo que se lleva algún que otro colegiado por parte y de parte de algún que otro jugador o aficionado; el mismo FAIR PLAY del que adolecen muchos padres que van a ver a sus hijos en la base y que enseñan de todo menos lo que es tener un mínimo de educación y respeto.

Pero para FAIR PLAY del bueno, de calidad, de pata negra; el que nos brindó hace unas fechas un pseudo entrenador que dirigía al División de Honor Juvenil del CD TEGUISE, que haciendo gala del JUEGO LIMPIO ordenó a uno de sus jugadores que recorriera todo su campo y se metiera un gol en propia puerta. La pregunta pertinente es, habrá portado este individuo en alguna ocasión la famosa antorchita de la COMEDIA?.

Dar la mano, saludar antes y después de los partidos es simplemente cuestión de educación o simplemente cortesía.

FAIR PLAY es otra cosa bien distinta. El respeto entre contendientes, dirigentes, espectadores, con los jueces, etc..., empieza por la honestidad con uno mismo y para los demás. Todo intento de falsear, simular, engañar, equivocar, violentar, despreciar, menospreciar, prepotencia..., entre gente vinculada al deporte BORRA de un plumazo todo el palabrerío barato que se "derrocha" aprovechando que pasa por la boca de cualquiera un micrófono.

El FAIR PLAY suena muy bien, pero apenas se ve.

Otros autores
Facebook