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Los guanches que sobrevivieron, 30 años después

| 07 de enero de 2013

Dedicarse a promover la cultura canaria puede ser considerado un "delito", especialmente si se lleva a cabo con la finalidad de informar y formar a nuestro pueblo, y máxime si se trata de publicar libros que contribuyan a despertar la conciencia de identidad. Tal es el caso de mi primer libro "Los guanches que sobrevivieron y su descendencia", el cual se publicó por vez primera en 1982.

Dedicarse a promover la cultura canaria puede ser considerado un "delito", especialmente si se lleva a cabo con la finalidad de informar y formar a nuestro pueblo, y máxime si se trata de publicar libros que contribuyan a despertar la conciencia de identidad. Tal es el caso de mi primer libro "Los guanches que sobrevivieron y su descendencia", el cual se publicó por vez primera en 1982. Un libro que se ha convertido en el de mayor difusión de las Islas Canarias, pero de haberle hecho caso a un mercenario colaboracionista de la cultura popular nunca se habría editado.

Dado el interés de su contenido, pese a las "campañitas" destructivas de ese personaje siniestro, este libro, de menos de 100 páginas, va ya por la edición 42, más 25 en alemán, 19 en inglés y 3 en francés, que en su totalidad supera los 200 mil ejemplares; pues dicho mercenario, que además es muy mal educado, no solo intentó que no se publicara, sino que, al editarlo yo mismo, se propuso en vano demostrar que el libro había tenido un informe negativo. Sin embargo, el historiador Julio Hernández me felicitó seis años después y me pidió disculpas por no haberme defendido antes. Este profesor, que estuvo a punto de hacer el prólogo, escribió: "El presente estudio, pues, podría pasar por un digno trabajo de un curso universitario, donde se ve que el autor a leído bastante sobre el tema".

El origen de la planificación de esta obra se remonta al año 1966, pues a los pocos meses de yo empezar a estudiar la gramática inglesa en el país de origen, una profesora me preguntó por el tráfico marítimo comercial del Archipiélago canario y no pude contestarle. Luego, para su sorpresa, tampoco pude decirle la cantidad de habitantes que tenía estas Islas, lo que me produjo mucha vergüenza. A continuación, esta profesora me preguntó por los guanches, por lo que me sentí más aliviado creyendo tener la respuesta adecuada. En tal sentido le dije que eran corpulentos, y tan bravos que los que no perecieron en combate durante la conquista prefirieron dejarse morir de hambre antes que entregarse. La compasión que sintió por mí se tradujo en una sonrisa para, de inmediato, darme la mejor lección de historia de mi vida, pese a no ser esa su especialidad. Me afirmó que los guanches no habían desaparecido, que les pasó igual que a los indios del continente americano, y que mis rasgos físicos se diferenciaban del de los españoles. Y concluyó aclarándome que las Canary Islands era una posesión española en el Atlántico.

La valiosa información que me dio esta ilustrada profesora cambió mi vida para siempre, pues no solo tomé conciencia de lo que era yo y de la verdadera historia de este Archipiélago, sino que me propuse investigar al respecto cuando retornara de la emigración para escribir una serie de libros relacionados con nuestra historia y cultura; pues, además de el de los guanches que sobrevivieron he editado "Nombres propios guanches", "Costumbres y tradiciones Canarias", "Remedios medicinales canarios", "Cocina canaria típica" (traducido al alemán e inglés), "Arquitectura y diseño del hogar ideal canario", Canarias pueblo a pueblo", "Senderos rurales", "Refranero tradicional canario" "Diccionario canario de la lengua" y "Diccionario canario de Geo-historia", entre otros, que en su totalidad son más de 800 mil ejemplares.

Independientemente del esfuerzo realizado y de las grandes dificultades económicas por la que he pasado a lo largo de estos 30 años, observo con desilusión la involución o apatía de buena parte de nuestra gente con respecto a la identidad canaria. Y me pregunto: si a mí me convenció una señora inglesa en el transcurso de pocos minutos, ¿qué le pasa a este pueblo? ¿Qué te pasa, canario, canaria? ¿Por qué permites que te roben tu libertad? A un pueblo sin conciencia de su identidad le sucede lo que le está pasando a este, incluso desde una perspectiva económica. Ese es nuestro gran problema, y el remedio está en cada uno de nosotros. Solo hay que reconocer que tenemos un problema muy importante para así poder actuar en beneficio propio. En este sentido, también hay que tener en cuenta el aparato propagandístico del Gobierno español y la colaboración del llamado Gobierno canario que en los últimos 30 años ha permitido una fuerte colonización en detrimento de nuestra cultura e identidad. Por lo tanto, si tomamos conciencia, el bienestar está en nuestras manos.

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