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No olvidamos a Francisca Duque

| 24 de febrero de 2013

No olvidamos a Francisca Duque. ¡No! Jamás podremos olvidar a la "mujer pancarta". Aquella que Bandera Nacional en mano recorría todos los lugares en conflicto de Lanzarote, y que junto a su compañero Juan Villalba se enfrentaban a las autoridades corruptas de nuestra isla. Patriota hasta la médula, no mostró jamás temor a las adversidades. Y como buena luchadora supo morir...

No olvidamos a Francisca Duque. ¡No! Jamás podremos olvidar a la "mujer pancarta". Aquella que Bandera Nacional en mano recorría todos los lugares en conflicto de Lanzarote, y que junto a su compañero Juan Villalba se enfrentaban a las autoridades corruptas de nuestra isla. Patriota hasta la médula, no mostró jamás temor a las adversidades. Y como buena luchadora supo morir...

Todavía guardo en la retina aquellos históricos momentos. Paca Duque con su bandera y una camiseta cubierta de sloganes "contra la droga", valiente como ninguna, se plantó en el aquel entonces cubículo de los narcotraficantes: las Cuatro Esquinas... Y sin mostrar temor, le pedía a todo el que pasara por el lugar, firmas para acabar con aquel foco de corrupción. Y muy cerca de ella, los traficantes guineanos y senegaleses la miraban con recelo, cuchicheando en voz alta y a veces con gestos obscenos. Pero ninguno osó interrumpir su labor reivindicativa.

También hizo lo propio en la siempre polémica calle José Antonio, lugar de ruidos nocturnos que obligó a muchos vecinos a malvender sus viviendas. Ella y Juan, Juan y ella, con la enseña como escudo se manifestaron en numerosas ocasiones pidiendo que los locales nocturnos cerrasen a sus horas. Y que se controlasen los decibelios de los aparatos de música. No sólo eso, sino que se plantaron en más de una ocasión en los Plenos del Ayuntamiento de Arrecife, con sus pancartas y sus sloganes, para bochorno de los grupos de gobierno capitalinos... Situación ésta que la hizo ganar poderosos enemigos políticos.

Cuántos días aparecía Paca Duque con su Bandera Canaria y una pequeña mesita a las puertas del Cabildo Viejo, en plena Calle Real, recogiendo firmas contra cualquier injusticia que ocurriese en Lanzarote. Y la gente se agolpaba, a centenares, para apoyar a la patriota "mujer pancarta". Y con ella Juan, que se había quedado ciego, como fiel escudero de todas las causas... ¡No podremos olvidar nunca a Francisca!

Estuvo durante un tiempo Fuerteventura, donde también "revolucionó" a los movimientos sociales y vecinales, denunciando "la apatía de la clase política reinante". Y en Gran Canaria, junto con Andrés Santana, dieron el impulso necesario al Partido VECINOS UNIDOS y al Movimiento Vecinal Canario (MOVECAN)... Apadrinó a un grupo de niños en Cuba, a los que cada año ayudaba con material necesario. ¡Allí tampoco la han olvidado!

Le gustaba mucho la Cultura Canaria. Y siempre tuvo una activa participación en el Folklore y la Poesía. De hecho publicó un libro dedicado a la corrupta clase política de Lanzarote y Fuerteventura: "Los lobos andan sueltos"... Pero esos enemigos estaban acechando el momento. Y un día, los mismos causantes de muchos de los males de la isla, llegaron a amenazarla e intentar agredirla a la puerta de su domicilio. Y cuando solicitó el auxilio de esas "autoridades corruptas", le dieron la espalda.

Su corazón se fue debilitando lentamente. La impresión de aquel asalto y la impunidad con que actuaban los agresores, la hicieron decaer físicamente. Yo fui testigo de ello, en una visita que le hice en el Hospital Insular, cuando me agarró la mano, y susurraba con cariño "Montero, Montero...". Dos días su cuerpo después nos dejó para siempre, aunque su espíritu sigue en nosotros.

Apenas unos días después de su fallecimiento, los colectivos "Adey Galguen" y "Titeroygakat" solicitaron al mismo Ayuntamiento que le dio la espalda, que le concediesen el nombre de una calle de la capital que tanto defendió... Hace apenas un mes, VECINOS UNIDOS, su Partido, volvió a recordar esta reclamación que es de justicia. Pero, curiosamente, entre el comité de los llamados "expertos" para cambiar el nombre de las calles en virtud de una mal llamada "memoria histórica", se halla uno de los "verdugos" de aquel entonces.

No importa. Pase lo que pase en los tiempos venideros. Y mientras exista la verdadera Memoria Histórica, ¡Jamás olvidaremos a Francisca Duque!

 AURELIANO MONTERO GONZÁLEZ

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