15:33 h. martes, 07 de diciembre de 2021
Bruno Perera

Canarias se hunde, y empresarios por cobardía y avaricia, calladitos la boca

Activista Social

Bruno Perera | 08 de marzo de 2021

¿Dónde han estado y están escondidos empresarios de Canarias que no han abierto la boca para protestar con contundencia contra todas las injusticias sociales y económicas que desde primeros del 2020 a 2021 han estado y están ocurriendo en nuestro territorio? 

Si me tocara a mí responder, diría: “Empresarios canarios no se han pronunciado contra las injusticias sociales y económicas que han estado y están dañando a nuestro sistema de vida porque son una manada de vagos y avaros que prefieren que otros hagan su trabajo por ellos/as”.  

Según se viene apreciando, las asociaciones de empresarios de Canarias únicamente han sabido salir a la palestra reclamando que se abran las puertas al turismo con la seguridad pertinente, pero en lo mismo y sabiéndolo, han hecho ojos ciegos al cáncer social, económico y delictivo que está produciendo la invasión de inmigrantes ilegales que nos han arribado a nuestras islas en los últimos 14 meses que han sido unos 30.000 individuos, y entre ellos unos 2.000 MENA,  y no un total de 23.000 como se ha publicado en varios medios de comunicación.  

Empresarios canarios no han tenido agallas ni honradez para denunciar que mientras tengamos esas cantidades de inmigrantes ilegales en nuestro archipiélago, el sistema turístico, incluso si estuviésemos todos vacunados, no podría recomenzar sanamente porque la delincuencia está aumentando de forma tan alarmante que de aquí a unos meses, sino empezamos ya a cerrar fronteras y a deportar a inmigrantes ilegales, cuando recomience el turismo a llegarnos, estas bandas de inmigrantes ilegales que tengamos todavía en albergues y los que estén libres deambulando por doquier en las calles de las zonas turísticas, serán como plagas de malhechores vampiros que desangrarán por medio de robos a los turistas que hayan venido a pasar unos días de diversión y/o paz en nuestro terruño. 

No hay que ir muy lejos para comprobar que las reyertas callejeras y los robos con arma blanca, son casi el pan de cada día, en la mayoría de nuestras islas. Y por si fuera poco lo que denuncio, el Estado español dedica unos 2.000.000 de euros diarios a mantener a unos 25.300 inmigrantes ilegales adultos y a unos 4.700 MENA ilegales que tenemos en Canarias. Dinero que daría para alimentar y cuidar a 30 euros por día a unas 68.000 familias de tres personas, pero contrario esa cuantía de euros está sirviendo para crear un rebaño de ladrones de inmigrantes ilegales adultos y MENA para que como hienas poco a poco se preparen para lanzarse en meses venideros como depredadores sobre lo que nos alimenta, que es el turismo. 

Cuándo será el día que a empresarios canarios les llegue la luz que les ilumine y puedan ver claramente que, si no salen a la calle a protestar de forma masiva y contundente contra la invasión de la inmigración ilegal, exigiendo un atajo radical, a cual sino le ponen freno ya, dará lugar dentro de unos meses a un caos social y económico que no habrá forma de sujetarlo, y con la misma vendrán años de pobreza porque los conflictos sociales y económicos que aparecerán se discutirán y se pelarán en la calle, igual como está sucediendo en Venezuela. 

Y mientras todas estas desgracias suceden, nuestra gente nacional e inmigrantes legales radicados en nuestras islas pasan hambre y miseria, estragos que solo se podrán mitigar en algo cuando recomencemos a recuperarnos social y económicamente, y teniendo en cuenta que solo lo podremos lograr en algo si nos ponemos firmes contra la inmigración ilegal. Recuperación que posiblemente ocurrirá el recomienzo postre unos dos años, allá por el 2023, pero con el hincapié y el azote de la inmigración ilegal, “que es un impuesto revolucionario que Marruecos, Mauritania, Senegal y otras naciones africanas exigen de la tarta turística canaria, como si lo nuestro fuera también de ellos. Y para rematar la faena, si no le damos a estos vividores de lo ajeno, naciones mencionadas, oenegés y mafias que se nutren de la misma teta -una parte de lo que ganamos con sudor- nos llaman racistas y xenófobos. Pues yo les contesto a todos estos vividores de lo ajeno que, si defender a mi gente y a mi tierra es ser racista y xenófobo, yo lo soy con orgullo y como el más. Así que con mi permiso y sin él, pueden anunciar y denunciar libremente que, Bruno Perera es racista y xenófobo como ningún otro. 

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