14:40 h. miércoles, 21 de octubre de 2020
Bruno Perera

La emigración de canarios/as a Venezuela no se debe comparar con la inmigración ilegal o legal que recibimos en Canarias

Activista Social

Bruno Perera | 30 de septiembre de 2020

Pobres desgraciados

Algunos que se hacen llamar: progres buenistas, socialistas, comunistas y podemitas, que viven del cuento de la inmigración ilegal y que están interesados en que la invasión de inmigrantes ilegales continúe, ponen como excusa que los canarios/as en los años de sequía, falta de trabajo y hambre que hubo en nuestro archipiélago, también emigraron a Venezuela durante décadas.  

Nota. La Emigración Canaria a Venezuela ocurrió en los siglos XVII, XVIII, XIX, XX. Oficialmente se dice que la época de mayor emigración fue la década de los años cincuenta, y en especial para el canario/a que tuvo motivaciones especiales, terminada la Guerra Civil (1936-39).  

En las reclamaciones pro-inmigración ilegal, que algunas oenegés predican, hacen la vista gorda a la verdad no informando que la emigración desde Canarias a Venezuela se llevó a cabo durante periodos divididos en unos 300 años, y que emigraron unos 150.000 canarios/as. Pero fue a un país que tiene 916.445 km2, igual a 122 veces mayor que Canarias que posee 7.493 km2. 

Además, los canarios/as, salvo unos pocos, no fueron a Venezuela con una mano delante y otra detrás como vienen los inmigrantes ilegales que nos arriban a nuestro territorio por medio de pateras barcos y/o pateras aviones. 

Por otro lado, cuando esos que quieren mantener a Canarias saturada de inmigrantes alegan que los canarios/as siempre hemos sido gente que ha acogido a la inmigración con agrado y con los brazos abiertos, no es verdad porque los canarios/as siempre han sabido que cada vez que han emigrado en grandes avalanchas ha ocurrido porque la entrada de foráneos que han ocupado nuestras tierras y nuestros puestos de labor los han empujado al destierro emigratorio.  

Los canarios/as también saben que algunas cosas buenas han entrado en nuestro terruño con la inmigración, pero igualmente muchas cosas malas, como por ejemplo la heroína entre los años 1990 y 2010 a través de subsaharianos que la vendían en coches por todas las calles de nuestras islas como si fueran supermercados. Asimismo, la cocaína, el hachís y drogas psicodélicas fueron y siguen siendo introducidas por foráneos, “hoy día con la participación de canarios y canarias”.  

Volviendo al tema, digo: cuando los canarios llegaban a Venezuela tenían que buscarse la vida por su cuenta o con familiares que allí residían; contrario a los inmigrantes que nos llegan ilegalmente a nuestro archipiélago se les recibe con todos los honores: les damo cobijo en albergues, y otras veces como ahora está de moda, los hospedamos en hoteles y apartamentos de 4 estrellas con todo incluido, sin pensar que el día que los queramos desalojar no se irán mientras no les busquemos sitio donde vivir y empleo. Y para más INRY en esta reclamación se agarrarán de las oenegés pro-inmigrantes ilegales que los apoyan y los apoyarán poniendo el grito en el cielo alegando que no deben ser deportados y que tampoco deben abandonar los hoteles y/o apartamentos donde estén hospedados, mientras no se les dé otro sitio de cobijo. E incluso si se consigue el desalojarlos rápido, por causa de que no son centros cerrados, huirán y se dispersarán por todas las islas, y hallándose sin papeles, se dedicarán a okupar viviendas, a hacer trabajos ilegales, y algunos o muchos, a robar, algo que afrentará con vergüenza a los magrebíes y subsaharianos legales residentes. Y en el mismo meollo de batalla social crecerá el racismo y la xenofobia que afectará a la ciudadanía y al turismo. 

Según vayan entrando mayor cantidad de inmigrantes ilegales, el conflicto social aumentará, y a corto plazo tendremos en Canarias una confrontación social y económica que nos pondrá en la cuerda floja porque será bien difícil pacificar la revuelta social. 

En ninguna cabeza cabe que se estén hospedando a inmigrantes ilegales en hoteles y apartamentos con todo incluido, haciendo un llamamiento colosal, cuando que tenemos a nuestros sin techos y desahuciados viviendo en la calle o de okupas y con menos ayudas que las que les dan a los inmigrantes ilegales. 

Canarias y España peninsular no poseen ahorros suficientes para en esta pandemia poder ayudar a otros que vengan de fuera. Lo que nos queda como recursos económicos los debemos emplear en proteger a nuestros nacionales y extranjeros residentes legales. Lo poco que tenemos para salir airosos de esta pandemia y de la crisis económica en la cual estamos inmersos, se debe administrar en ayudas dirigidas a nuestra población. Y sintiéndolo mucho, digo: la solución es la deportación de los inmigrantes ilegales que nos arriben. Pero siempre como buenos samaritanos que somos, (la mayoría de los canarios), exigimos que el Gobierno canario y el Estado español a través de la Unión Europea negocie con Marruecos, Mauritania y países subsaharianos ayudas relacionadas con hospitales de campaña, medicamentos, alimentos, sanitarios, etc, para que las naciones mencionados que les urge estas necesidades tengan lo vital para salir adelante durante esta pandemia. Pero sin olvidar que lo que se les done sea controlado por agentes de la Unión Europa que en sitium supervisen las entregas para que no caigan en manos de políticos ni de las mafias. Y en caso de que con las ayudas no sean capaces de controlar sus fronteras de salidas de inmigrantes ilegales, entonces España y la Unión Europea debe poner patrulleras para controlar las aguas territoriales canarias, haciendo hincapié en que después de prestarles los primeros auxilios a los inmigrantes ilegales que se apresen sean deportados en caliente. Así acabamos con las mafias que se aprovechan de los envíos de pateras que nos mandan casi a diario, tres o cuatros y a veces hasta 8 en un día. 

Recuerden que Europa tiene todas sus fronteras cerradas a la inmigración ilegal, por ello los inmigrantes ilegales que nos arriban a nuestro territorio no tienen la capacidad de viajar a otro sitio, y por causa de que no son deportados se quedan y se quedarán aquí en nuestro terruño como un lastre social. Cada inmigrante ilegal, adulto o MENA nos cuesta por día por persona unos 100 euros, y a nuestros ancianos los cuidan en sus centros con un gasto de 35 euros por día por persona. La diferencia y el abuso es abismal. Y a sabiendas que la Ley de Extranjería permite la deportación de inmigrantes ilegales mayores y menores siguen las autoridades políticas dando más acogida y más ayudas a los que vienen en pateras. 

Canarias actualmente posee unos 350.000 inmigrantes venidos de varias naciones, sobre todo de África, Centro y Suramérica, Europa, China, India, Filipinas, etc.  

Casi el 50% de la población de Canarias es foránea. Actualmente damos más cobijo a extranjeros que cualquier otro país del mundo.  

Pregunto: ¿Aún quieren más, incluso con una pandemia que nos está arruinando y que nos mantendrá en la ruina por unos 4 años extras?  

Que venga el Cosmo Poder y lo vea. 

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