18:35 h. viernes, 09 de diciembre de 2022
Francisco Javier González

El enemigo no es Repsol, es el colonialismo español

Soberanista

Francisco Javier González | 19 de noviembre de 2014

Desde el gobierno de Canarias con el inestimable apoyo de grupos políticos “progresistas” y colectivos sociales -especialmente de algunos ecologistas- se ha mantenido, desde el inicio del conflicto de las prospecciones petroleras, que el responsable final de todo este enorme despropósito era REPSOL y –subsidiariamente- el ministro criollo J.M.Soria como muñidor del nefasto proyecto ante sus colegas del gobierno español. Esta interpretación torticera y sesgada de la realidad –que no todos los colectivos participantes respaldan-  ha llevado a una gran mayoría de canarios, que están luchando para que no se realice esa agresión a nuestra tierra, a considerar que el enemigo con el que hay que enfrentarse es el binomio REPSOL/SORIA. Así oímos como consignas más coreadas, desde  la consabida de tratar al ministro jilufo de cabrón y mandarlo a  trabajar de peón, a conminar a Repsol a sacar “sus sucias manos de Canarias” y otras lindezas como la de “Repsol escucha, Canarias está en la lucha”, llegando al colmo con la que se coreaba en la Plaza de Belén María al paso de un camión de la multinacional petrolera protegida por los jenízaros de azul: “Disolución de las Fuerzas Represivas de Repsol” adjudicándole, en el sumun del dislate, a la multinacional las fuerzas policiales españolas, aunque, de facto, estas fuerzas están justamente para proteger los intereses de las clases que detentan el poder y no los del pueblo que los soporta.

El origen de esta viciada interpretación está en la cobardía del gobierno autonómico y sus adláteres. Para no enfrentarse directamente con la realidad de que es el Estado colonial Español el responsable final, empezaron por plantear una “consulta no decisoria” con una pregunta que, en si misma, encerraba una falsa disyuntiva entre el piche y el ladrillo dado que, uno y otro, son solo dos caras de la misma expoliación foránea y ferozmente capitalista que mantiene a esta tierra y sus habitantes sometidos a una metrópoli corrupta y corruptora y a sus medianeros criollos actuando como palanganeros del sistema. Sabían los coaligados PP/PSOE –antaño consentidores del plan de explotación petrolero ahora denostado- que el gobierno colonial iba a llevar a su Tribunal Constitucional la anulación de la pseudoconsulta lo que les garantizaba,  a ellos y a algunos colectivos que medran a su amparo que, repito, no son todos los que han participado, que el proyecto quedaría en, como decimos en el país, pedos de burra vieja.

En realidad estamos presenciando una lucha interna en dos sectores de esas burguesías intermediarias por lo que, de haberse producido la falsa consulta, lo que se dirimía no es el interés popular sino el de una u otra facción de esa clase expoliadora que son, todas ellas, el sostén de la dominación colonial. Lo sabían tan bien como saben que solo a través de una denuncia directa ante la ONU, basada en el Derecho Marítimo Internacional tendría una cierta, aunque ni mucho menos segura, posibilidad de frenar el alevoso expolio que se propone el Gobierno Colonial de manos de Repsol. Pero, claro está, esa posibilidad significa el poner sobre el tapete internacional el auténtico meollo de esta viciada situación: La necesidad política de la DESCOLONIZACIÓN que, de paso, les entraña la pérdida de sus prebendas como medianeros.

Frente a la posición llorosa y mendicante de nuestro gobierno autonómico y sus adláteres que, a pesar de lo que habían pregonado, no se han atrevido a mantener la consulta popular y se mantienen esperando el santo advenimiento, el gobierno colonial tiene a todas sus herramientas de dominio, desde el corsé de su Constitución a sus tribunales, sus Fuerzas de Orden Público y sus Fuerzas Armadas, activados para defender sus intereses que, obviamente, son opuestos a los de nuestra nación colonizada. Las  “fuerzas del orden” de España en África saben bien de lo que se trata, desde las concertinas en las fronteras marroquíes al abordaje en diciembre de 2012 a una patera de desgraciados inmigrantes en Lanzarote con el resultado de 8 muertos o los 15 de la otra patera abordada en Fuerteventura en 2003, pasando por el reciente traslado en camiones de basura de otros prófugos de la miseria. Cobarde y alevoso comportamiento en que siempre se culpa al inmigrante pero menos incluso del que en esta tierra ha tenido y tiene el ejército colonial que merece le hagamos un aparte específico.

No me voy a remontar a las torturas, esclavización y asesinatos de los soldados españoles en la conquista y colonización de Canarias. Tampoco a los miles de asesinados por el nacionalcatolicismo franquista y sus tribunales militares porque no fue una agresión específicamente colonial sino producto único del triunfo de una burguesía asesina en la lucha de clases que afectó a todo el estado español. Solo voy a sacar a la luz algunas de las proezas de estos valientes guerreros, herederos de todos aquellos anteriores que no especifiqué, empezando desde los años 70 tras la salida de las tropas españolas del Sahara Occidental y la recalada de las más “distinguidas” en Fuerteventura. Allí, en 1976 estos valientes asesinan a tiros al alcalde pedáneo de Guisguey D. Pablo Espinel Vera, y en los años siguientes se dedican al asalto y robo a taxistas, a la Caja Insular de Ahorro, a bares que, después de robarlos los destrozan terminando la década con el robo de varias embarcaciones para irse de la isla, el secuestro armado de aviones y enfrentamientos graves con la población mahorera. En los años 80, además de nuevos secuestros de aviones, figura en el haber de estas valientes tropas de ocupación, la colocación de un artefacto explosivo en el Hotel Tofio, la voladura de un bar, el tiroteo a tres científicos británicos y el triple asesinato de un matrimonio alemán y un ciudadano francés…..así un largo etcétera que pasaría por la agresión a Gerardo Mesa Noda, el gomero que fue presidente del Cabildo mahorero, por manifestarse contra el radar militar de La Muda y todo ello con la bendición de los medianeros coloniales que, en 1994, premiaron todos estos actos de heroísmo colonial con la entrega por José Mendoza, Vicepresidente del gobierno de Manuel Hermoso y su reciente inaugurada CC, de la Medalla de Oro de Canarias a la Legión Española a pesar de las protestas que desde la calle le hacíamos los independentistas.

Estos gloriosos “Episodios Coloniales” -no galdosianos- han culminado estos días con otra intervención heroica , esta vez a cargo de la marina colonial, que abordó e inutilizó -audaz y valientemente- a los peligrosos piratas de Greenpeace sin tener ninguna baja propia y causandole dos bajas a los piratas, a una de las cuales, con la caballerosidad característica de esta aguerrida flota española, la sacaron herida y la trasladaron a un hospital canario en uno de sus helicópteros, obligando además a la flota enemiga a retirarse hacia el Puerto de los Mármoles y de allí para el Mediterráneo, eso sí, cuando deposite una fianza de 50.000 € de nada al Ministerio español de Fomento para que al pirata jefe, el capitán J.D.Stewart, ahora huésped forzoso de la hispana hospitalidad gubernamental en Lanzarote, no se le ocurra fugarse con el barco. Los ministros españoles, el jilufo Soria y el valeroso Morenés, han prodigado comentarios laudatorios de la dura y “proporcionada” batalla contra los piratas en defensa del supremo interés de la eterna patria Hispana.

Ahora el Presidente autonómico, D. Paulino Rivero, al tiempo que tacha de “colonial” la actuación española –como si fuera posible que actuara de otra forma- y valorar el total acatamiento a la ley que ha mostrado su gobierno en contraposición a los malvados catalanes que han actuado contra las decisiones del Constitucional y la misma Constitución Española, pretende convencernos de que ese, el de la sumisión, es el camino a seguir, adornado eso sí, con alguna manifestación callejera dominical de protesta con sus consignas y sus planteamientos, aunque cada vez es más difícil que convenza a algunos de los que, honestamente, hasta ahora han apoyado su actuación.

Pues va a ser que no, D. Paulino. Ese camino solo conduce al sostenimiento de esta situación colonial degradante. ¿Vamos los canarios a seguir aguantando o vamos, de una puñetera vez a hacer frente al enemigo real que sigue siendo el COLONIALISMO ESPAÑOL?

Otros autores
Facebook