00:52 h. viernes, 29 de mayo de 2020
Francisco Javier González

LOS NUEVOS VIEJOS MODOS DE LA DERECHA ESPAÑOLA

Soberanista

Francisco Javier González | 25 de abril de 2020

 

Me pasé un buen montón de horas este 22 de abril frente al televisor. Ya lo había hecho también la semana anterior, la primera vez que el gobierno era fiscalizado por el Parlamento desde el inicio de la “virus-crisis”. No fue por matar el síndrome del confinado –que, por otro lado, no me afecta- sino por enterarme de cómo marchaba el batumerio político en la metrópoli. Era el Control al Gobierno cuando, además, solicitaba la nueva prórroga del Estado de Sitio, perdón, de Alarma, que con esto de la confinación y los partes diarios del general de la Guardia Civil con sus detenciones y los del otro, el de caqui todo lleno de medallas, informando de los movimientos de las tropas sobre el terreno, son cosas que confunden a uno.

Honestamente he de decir que hay muchas cosas de este gobierno de coalición PSOE-UP que no puedo compartir, pero creo que, justamente en esta vaina de la pandemia del COVID-19, no puedo menos que entender que, aún sin completar el centenar de días que se suele dar “de prueba” a cualquier gobierno, les cayó encima un problema que, ni ellos ni nadie, vio venir y del que se desconocía casi todo. Al principio se tomaba por una gripe y no tenía ni nombre propio. Del susodicho bicho no se sabía –sigue sin saberse- como tratarlo. Se miró hacia China y se decidió el confinamiento. Entiendo por ello las dudas, los titubeos y los errores que se cometieron y me temo que bastantes más se seguirán cometiendo, aunque desde luego ninguno tan brutales como los del que los ultraliberales toman “adalid del mundo libre”, el presidente Trump que, como un yonqui cualquiera, pide a los gringuitos de a pie que se pinchen con lejía o esnifen rayos UVA pa’matar al bichito.

Cuando nos percatamos del carácter letal de lo que se nos vino encima y de su extensión a todo lo largo y ancho del mundo supusimos que, como el virus no tiene ni conoce ideologías, todo el espectro político del estado uniría sus esfuerzos, como se vio en Portugal pero, una vez más, se cumplió lo de “Spain is diferent”.

De los “caballeros” –lo digo por su afinidad legionaria- y señoras de VOX su postura era la esperable. Por un momento me pareció estar oyendo las intervenciones de los socios de Guaidó en la Asamblea Venezolana. Arremetían con un discurso contra el contubernio social comunista, en que salió a relucir hasta la tragedia de Vargas –donde muchos canarios murieron- y el “Patria o Muerte” que pronunciara Fidel, cuando  el funeral por los muertos en la explosión del barco francés “La Coubre” pero, atribuido ahora, por la Sra. Macarena Olona a Hugo Chávez. Toda la perorata se mezclaba con la denuncia por traición de la llegada de Pablo Iglesias al CNI y la “destrucción de nuestra nación” (su de ella, diríamos cuando aprendíamos gramática en la escuela). Esta señora Olona, a consecuencia de una intervención de Pedro Sánchez en que se había preguntado si VOX “calificaría de enfermo a Pedro Zerolo”, agarró fuerte perreta con Marlaska sobre la condición sexual del ministro. Marlaska, tras lamentar  “la fijación al respecto” de las huestes VOXeras, sugirió que le dijera sus argumentos pseudo homófilos a “Hazte Oír”, el lobby ultracatólico de Ignacio Arzuaga, amigo del alma del “caballero” Abascal y cabeza, supuestamente pensante, de aquellos que paseaban por Madrid las “guaguas tránsfobas”.

Lo que en principio no era tan esperable fue la posición de los adalides del PP en ambos controles. Hubiera sido lógico que un partido que aspira a gobernar España y sus colonias africanas depusiera del tono bronco y faltón que llevaba usando desde que el “usurpador” Sánchez llegó al gobierno, intensificado tras la reelección, en que denunciaban permanentemente que se había echado en brazos de los “comunistas, populistas y separatistas” (faltó lo de “masones” para encontrar completo el espíritu del momificado Caudillo, desahuciado de su morada en Cuelgamuros).

Don Pablo Casado empezó su colaboradora interpelación del día 22 con “Inutil, indigno, irresponsable, incompetente, desleal…ha engañado tanto, que no le creen ni sus compañeros”, recriminándole que no hubiera “defendido a Don Felipe de los insultos de sus socios”, recordando la cacerolada republicana. El líder PePero descalificó todas las llamadas psoísticas a la cooperación por ser solo un “teatro de guiñol” para, en plan torero, rematar la faena con un rotundo “a usted solo le importa el poder y a nosotros solo nos importan los españoles. Esa es la distancia entre usted y yo” se supone que con el aplauso telemático de sus huestes.

No ha estado muy por detrás su conmilitón, Teodoro García Egea, en sus últimos enfrentamientos con el vicepresidente Iglesias. Así, como quien no quiere la cosa y para entrar en calor, acusó al Ministro de Consumo, el comunista de rabo y cuernos oliendo a azufre Alberto Garzón, de preocuparse por qué película vería en la tele al tiempo que los españoles morían solitos, sin nadie que los llorara. Cuando embistió al vice no se quedó corto, acusándolo de llorar por Excalibur, el perro muerto por el ébola, pero no derramar ni una lágrima por los españoles muertos, muerte de la que “usted es el responsable”. Desde luego que la claque telemática y mediática aplaudió hasta con las orejas. Hasta misas dijo algún conocido obispo en su honor.

De todas formas, el premio a la mejor Fake News, de esos bulos que el general Santiago, JEM de la Guardia Civil, parece ordenar a sus hombres que persigan, lo gana el ínclito Sr. Casado exhibiendo un presunto certificado de una más que presunta organización “científica” australiana, para afirmar que “somos el país que peor ha gestionado la respuesta al coronavirus” y, con esta base, y blandiendo el peligroso y acusador certificado, se lanzó a una completa sarta de improperios contra los “irresponsables” coalicionados social-comunistas-populistas. El papelin de marras estaba elaborado por el Sr. Chris D’Souza, honesto contable de la empresa “Institute of Certified Management Accountants” comercialmente dedicada a la contaduría y certificación de la gestión contable de la red de consultores apara la que trabaja, red que, para más inri, certifica que Sri Lanka ocupa el 9º lugar mundial del ranking de gestión de la crisis pandémica. Probablemente el Sr Casado y el Sr. D’Souza hayan coincidido en los intensos cursos y trabajos para obtener el máster en la, como no, prestigiosísima universidad “Rey Juan Carlos”, otro “prestigioso” monarca hispano. Desde luego que el afán de colaborar de esta derecha española en la lucha contra la pandemia es tan inmenso que no tiene parangón en el mundo mundial.

La derecha “naranja” en proceso de extinción, aún criticando la acción del gobierno, usó otro estilo, afirmando incluso, que su interés era, ante las duras circunstancias de la pandemia, servir de puente entre el gobierno y la derechona irredenta, intentando así reocupar el papel del centro político que está vacante. Derecha inteligente y dialogante fue la que representó el Sr. Esteban del PNV, formación demócrata-cristiana que no se aparta nunca del papel que sabe que está representando, acomodándose a cualquier circunstancia. Es el nacionalismo posibilista de derechas que no se oculta de lo que es ni de lo que quiere ser.

Intervención de la CUP, con premisas muy claras de una izquierda combativa pero exponiendo ideas y sin la acerba acritud de la derechona española. De agradecer fueron por las posiciones firmes, duras, pero dialogante y con un análisis inteligente en ambas comparecencias de Rufían de ERC y de Merche Aizpurua de EH-Bildu, sin renunciar ni abandonar su declarado objetivo de la independencia de sus naciones respectivas. Para mí, políticamente, el diálogo en la interpelación de Aizpurua a Iglesias fue el de mayor altura política de la sesión de control del 22.

Papel aparte, que merece un estudio separado, fue el de la diputada criolla Ana Oramas, la “Malinche” autóctona, perfecto ejemplar de la lacrimosa y pedigüeña derecha pseudo-nacionalista –nacionalerista- isleña, amenazando con que si España no viene a salvarnos de la ruina, echará a “mi pueblo (¿suyo?) en manos de los radicales que solo están esperando hambre y rabia”. Tendremos que ir cambiándole las gomas a las tiraderas pa’la que se nos avecina.

Es seguro que de esta pandemia salimos, aunque espero que muchas cosas cambiarán, pero lo que la derechona estatal y local deja nítidamente claro son dos cosas. Una, que con ellos no se puede contar si no es a su modo y manera, y dos, consecuencia de la primera, que al menos para ellos, los nuevos tiempos siguen teniendo los mismos viejos modos que heredaron de la momia incorrupta del corrupto general.

Francisco Javier González

Confinado, pero mentalmente libre, en Gomera a 24 de abril de 2020

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