16:26 h. viernes, 27 de mayo de 2022
Isidro Santana León

Quien le quiere poner condiciones a la independencia de Canarias es que está muy cómodo con el colonialismo

Comentarista de Opinión

Isidro Santana León | 28 de octubre de 2013

 

Para los que no entienden y los que no quieren entender:

El independentismo es un medio y el único procedimiento para llegar a la soberanía nacional; no es una ideología, una filosofía o una religión etc., es la senda por la que ha de avanzar el pueblo, hasta que, en su momento, conseguido el primer paso, ejerza su derecho a la autodisposición.

Sin duda alguna, el independentismo es el método que, sin ambages,  tiene que usar el pueblo de la nación sometida, en cuya andadura ha de participar toda la sociedad natural de la nación, porque es con la cohesión nacional cómo único se puede derribar los muros de la cárcel colonial. Si así no fuera, valga la metáfora, los presos estaremos perpetuamente discutiendo de qué forma tirar los muros, entretenimiento que le viene muy bien al colonialismo para que éste vaya preparando nuevas formas de dominación. Todos los canarios somos presos políticos de España, potencia colonial que nos ha despojado, por la fuerza, de nuestros derechos naturales, históricos y fundamentales. España conculca nuestro derecho a decidir y a forjar nuestro futuro, situación contraria a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a la resolución 1514 de las Naciones Unidas, organización que se expresa con total claridad y de la que España es parte. Los presos sujetos por la opresión colonial no son de izquierdas ni de derechas, son presos del colonialismo: mujeres, niños, jóvenes y viejos, un pueblo sin libertad y sin capacidad para poder ejercerla… ¿cómo entonces se está discutiendo el color de la libertad sin aún haberla conseguido?

Cuando se le está poniendo condicionamientos al proceso y lucha de liberación que nos ha de llevar a la soberanía nacional, se le está dando ventaja al arraigo del colonialismo o, cuanto menos, inconscientemente o no, colaborando con él. Mientras que en nuestra nación no se le ponga solución a este problema de querer la independencia a la carta, y bajo las imposiciones ideológicas de algunos, Canarias estará condenada de por vida a ser un territorio aherrojado y nuestro pueblo a sufrir la consecuencias de la criminalidad colonialista española.

La identidad canaria, ahí donde se hunden nuestras raíces, es la esencia que hará movilizar a todos los canarios, de todos los pensamientos ideológicos, religiones, ateísmo etc., que es donde se asientan los verdaderos factores de coincidencia para la cohesión nacional y la puesta en marcha del proceso. Lo demás es una intromisión interesada y que tenemos que desechar de nuestra singladura. La independencia de Canarias, sin necesidad de que nadie nos enseñe o nos diga cómo tenemos que articular nuestra sociedad después de su consecución –en 600 años de colonialismo siempre ha decidido lo que ha venido de afuera, ya es hora de que lo hagamos los canarios por nosotros mismos– nos dotará de la soberanía nacional, única situación que nos posibilita para decidir nuestro futuro y, lógicamente, después de tantos años de opresión y engaño colonialista, será un sistema humano, donde los derechos de nuestro pueblo estén garantizados y donde se nacionalicen nuestros recursos para invertirlos en nuestro desarrollo. En nuestra Canarias soberana, ningún canario tendrá que estar en la calle porque extranjeros o ricachones nativos detenten viviendas para la especulación y el lucro. Ningún hijo de nuestra patria será segregado a la hora de tener un trabajo, porque éstos los ocupan los foráneos, como ha venido ocurriendo hasta ahora: ésta situación no se dará en nuestra nación libre, además, porque se considerará como un derecho histórico la vivienda y el trabajo para los nativos canarios. Mi aportación, para su momento, sería la existencia de una asamblea del pueblo, al margen de la estructura orgánica de la República, por si el sistema legislativo, judicial o gubernamental se corrompe, que sea quien asuma el poder de forma provisional.

Sin embargo, estos son asuntos para cuando se logre la soberanía, donde el pueblo canario tendrá que ser participe directo en la elaboración de la Constitución de la República Canaria.

Yendo a lo esencial, tenemos grupos en la colonia que si no se impone el socialismo no le ven sentido al cambio hacia la soberanía, cuando en su momento podrán presentar su grupo y sus ideas en la elaboración de la Constitución y presentarse a las elecciones constituyentes del parlamento de la nación. Sin embargo, se cierran en una endogamia y un sectarismo que no contribuye a la imprescindible unidad independentista, habría que saber por qué. Si por lo menos se leyeran a Lenin, y una cita muy especial suya, que los sectarios debieran tener en cuenta, que dice “en las colonias el socialismo no se puede anteponer a la lucha de liberación nacional de los pueblos, porque entonces el internacionalismo sería hueco y una farsa”. Lo escribo a modo de síntesis para no meter todo el texto. La pregunta es la siguiente: ¿si no imponen el socialismo les da igual que Canarias y su pueblo continúen bajo la inclemencia y la ilegalidad colonial? ¿A qué aspiran… a presentarse en las elecciones a ver si tienen suerte de sentar el culo y ganar parásitamente el dinero igual que a los que dicen combatir?, ¿a los caciques canarios…?

El caciquismo canario es inherente al colonialismo (son los descendientes de los godos y guanches traidores que recibieron tierras por derecho de conquista y cooperación, privilegios que se han legado de generación en generación y que han llegado hasta la actualidad); es engendro de su dominación, producto y medio para mantener la paz en la colonia o llevarla a raja tabla, entramado que desaparecerá per se con la soberanía nacional. Sólo con la independencia y la soberanía nacional, estas castas perderán los privilegios, se les acabará el latrocinio y desaparecerán de los puestos de influencia. Esta falsa democracia impuesta por España, es la que, con su juego de legitimar su estatus colonial mediante elecciones y la participación de los canarios, sigue arrastrando con la inocencia de unos y la colaboración de otros, haciendo permanecer a los mismos gendarmes en el falso parlamento colonial.

No hay otra salida que la independencia. La independencia o el proceso del independentismo, no atiende ideologías ni filosofías, sino que se impulsa por la identidad, que es la esencia verdaderamente unitaria y de la que debemos tirar para la cohesión nacional. Lo demás, a mi juicio, es querer perpetuar la lastimosa situación colonial, que sobre todo a quien más lacera es a los más débiles y a quien más beneficia es a los poderosos. Si hacemos una reflexión sincera y cedemos de la vanidad pasando a la humildad, con total seguridad podremos demostrar que nuestra lucha funciona y Canarias se escuchará en el mundo. 

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