16:47 h. viernes, 27 de mayo de 2022
campo
Las calles de Tinasoria, llenas de socavones

Las calles de Tinasoria parecen un verdadero campo de batalla

FOTOS: MARIO GILBERTO GARCÍA. Las calles del arrecifeño barrio de Tinasoria parecen en la actualidad, estar enclavadas en la mismísima Kabul (Afganistán). Socavones, obras nunca taponadas y desprendimientos del asfalto la han convertido en un peligro para los vehículos que circulan sobre ellas. ¡Ante la dejadez del Ayuntamiento de Arrecife!

La realidad en el campo nacionalista de Canarias

 

         Cualquier patriota que de verdad ame esta nación nuestra tiene que sentirse necesariamente decepcionado, desesperado y triste al observar el mal comportamiento de algunos que se les supone que son nacionalistas auténticos. No obstante, nos mantiene la esperanza.

         En el año 2004 conocimos a uno de esos patriotas que parecía inspirar confianza, y en 2008 se unió al Movimiento Patriótico Canario como colaborador. Todo transcurriría con normalidad hasta dos años después, ya que quiso imponer su criterio frente al de todos los demás, pues pretendía presentar a los empresarios juntamente con los asalariados defendiendo que todos eran trabajadores. Esto no lo pudo aceptar nadie más, por lo que su mentor se disgustó. Si esa fue su “razón” para romper, o fue una escusa, no lo sabemos. De lo que sí estamos seguros es que ese doctor cirujano abandonó al MP seis meses antes de las elecciones de 2011 y se dedicó a hacer campaña en contra.

         El pasado mes de enero, el MP hizo público un llamamiento para compartir y desarrollar un proyecto común para avanzar hacia la libertad de Canarias, y, además, se proponían las pautas a seguir. Seis días después, un impresentable, con el único objetivo de romper o dañar esta iniciativa,  reunió precipitadamente a varios patriotas y compareció ante un periódico anunciando “una nueva unión” involucrando falsamente al MP. En esa visita, el director del periódico se deslumbró con la idea de una alternativa electoral a CC, compuesta “inteligentemente” por organizaciones fracasadas y otras, como el histórico Movimiento, que solo se puede limitar a labores de liberación, aunque el mayor ridículo se reflejó en la correspondiente fotografía “histórica” que salió en portada, principalmente por la forma en que iban vestidos.

         No obstante había que demostrar que el ridículo “nacionalista” no había concluido. Alguien con “personalidad” tenía que rematar la faena, por lo que, unos días después, el doctor, también fue a hacerle una visita al inteligente director para que tuviera otra fotografía “histórica” al anunciar, en contradicción al grupo anterior, que su partido institucionalista iba a promover la abstención en las elecciones. Pero, su presidente añadió “vengativamente” que iban a trabajar por la libertad de Canarias “sin esquizofrenia”.   

         No sabíamos que el inventor del “nacionalismo institucional” había padecido esa grave patología, pero nos alegramos de que milagrosamente se haya curado. En una ocasión, nos entrevistaron en una televisión de Tenerife y al regresar a su casa su familia lo recriminó -nos manifestó- porque interrumpió tres veces y movió demasiado los brazos. Si esos son los motivos por los que cree padecer esquizofrenia, no debe preocupare. Pero sí le recomendamos que sea más respetuoso con lo que dice y hace.

         El tiempo y la historia pondrá a cada uno en su sitio. Por los hechos seremos reconocidos. En este sentido, nadie puede acusar a ningún miembro del Movimiento Patriótico Canario de ejercer la deslealtad, la traición, o de boicotear nobles iniciativas. El MP intentará llegar a acuerdos con organizaciones comprometidas con la sociedad y la libertad de Canarias, al margen de un supuesto “frente amplio” integrado, en parte, por  personajillos que solo saben polemizar. Hay quien no tiene en cuenta los factores que han incidido negativamente en el campo soberanista de Canarias, ni que el sistema colonial posee suficientes mecanismos e infiltrados para entorpecer cualquier acción seria.

¿Para cuándo la rebelión en el campo?

 

De hecho se ha roto la relación política con el campesinado. Más aún, la clase política –y sobretodo el cabildo- es el mayor enemigo del campo. Para colmo, el campo, no tiene ningún líder. Hay campesinos que se suicidan y los que no lo hacen, están psicológicamente también “suicidados”. ¿Cómo es posible, el campo solo sea visto como forma de recaudar dinero por parte del cabildo y otros, pero no como producción del sector, sino como multas a todo aquel que intente hacer algo en el mismo? El campesino paga y no se queja, ni se manifiesta. Para colmo, nada reivindica a pesar de la violencia con la que los tratan, que es de masacre total. El problema es, que los campesinos, no se enfrentan al miedoambiete y al seprona, que han ocupado el campo cual si todas las fincas fueran suyas. No, no hay enfrentamiento alguno, sino sumisión y aceptación total de toda violencia y abusos. La situación, es más que crítica. No hay democracia; usan el acoso sin armas, pero como si las usaran. El daño es irreparable en muchos casos (suicidios). Lo poco que queda está en peligro. No hay diálogo alguno, ni es posible. La indignación es privada y personalizada, pero no comunitaria y unida. Nunca antes el campo sufrió un ataque tan continuado, de cara a su exterminio. Muy mal parado está el campo. No hay sindicato alguno que defienda al campesino. El gobierno mira hacia otro lado y deja su suerte en manos del cabildo que paga a sus funcionarios de las multas que pone a los campesinos. El campesinado no se manifiesta, calla asombrado con terror y miedo inmedible. El conflicto es constante e imparable. El campo ha sido y es traicionado por quienes debieran defenderlo: ¡nadie! Nada se reivindica. Es un verdadero drama. Crece la pobreza en el campo, por la imposibilidad de hacer nada en el mismo (todo es punible, todo está prohibido, todo está tipificado en números de euros en multas). La corrupción, es la única planta que crece en el campo, sin que haya sido el campesino quien la haya sembrado. Es la guerra de la soberbia cabildicia contra la humildad y silencio del campesino aterrado. Se está eliminado la cultura del campo, por parte de una arrogancia sin nombre del medioambiente y el seprona, brazos del cabildo. El campesinado, se ha quedado sin derecho alguno. La crisis económica es mayúscula en el sector, al estar vetado toda acción de cara a salir de ella. El campo se derrumba (como sus alpendres). No hay recuperación posible, ni planeamiento alguno. Nadie ya, trabaja en el campo. Crece el paro (en el campo). Nada se reestructura, y toda modernización está parada. El contrincante del campesino, es el cabildo (que gana). El fracaso en el campo, es total. Se han roto las relaciones campo-administración (salvo para pagar multas). No se ve en el horizonte, tiempos mejores. El campesino vive en un sin vivir, bajo la mirada constante y vigilancia del medioambiente y el seprona. Actualmente, el protagonismo del campo, ha desaparecido totalmente. A la clase política le falta sensibilidad campesina. Solo brota en el campo violencia, y solo violencia (atropello, acoso, multas, abuso, sanciones...). El campo, está armado. Triunfa el cabildo. No se respeta ni a los ancianos del campo. Hay un duro enfrentamiento cabildo-campo. El campo con su no-violencia; el cabildo, reprimiendo y multando. Cada vez, el campesino es más pobre. Y el único factor de riqueza es la tierra, es el campo. No hay diálogo alguno, sino multas y pagos de las mismas. La injusticia es total, absoluta. Se vive en silencio la tragedia de los suicidios como consecuencia de lo anterior o dicho. Medioambiente y el seprona actúan como policía que no se les investiga, con amplios y totales poderes. En el campo, reina la rabia y la frustración. El campo vive en guerra. Todo va a peor. Lo peor, es que el campesino, no toma conciencia de su responsabilidad de defender el campo y defenderse de una clase política que los destruye y desaparece. Está claro, que la clase política corrupta, tiene intereses en el campo, distinto a los del campesino, y está por encima de los mismos, y las multas, van a más.

 

El Padre Báez.

Fragilidad del campo

 

Esta isla estuvo cubierta de agricultura y de ganadería. De ahí, una muy rica cultura, surgida al amparo del sector primario. Pero esta isla sufre, un deterioro en este sentido sin precedente, y se vuelve a épocas de cuando no estaba poblada, salvaje, sin control. A los políticos esto no les preocupa absolutamente nada, es lo que querían y lo están consiguiendo poco a poco. Todo se rompe. Los efectos son catastróficos, están por verse. Se viraron hacia el turismo, en exclusividad, y a pesar del abandono de éstos siguen como si siguieran viniendo igual, esperando contra toda esperanza, y sin mirar al campo, el mismo que se abandonó por el turismo; ahora sin turismo, no vuelven al campo. No te hablan del campo, sino del mar, del petróleo (no de pesca, ni menos de ganadería o agricultura). Amenaza ruina total, y no dan marcha atrás. No quieren volver al camino inverso, marcha atrás, y recuperar lo que siempre hubo y fue esta isla, y la huella está en esos surcos y acequias que llenan la isla de mar a cumbre, y a la redonda. No quieren el campesino permanezca en su medio, en su hábitat; no quieren vincularnos a la comida y al trabajo que daría fin al paro y a la crisis. No quieren salir del turismo decadente y fracasado, ido y que no vuelve. En 1950, dejamos de ser campos de trigo y de ovejas, para ser campos de pinos y tabaibas, retamas y basuras. Y todavía siguen en ese mismo plan, caduco y sin sentido. El gobierno, tiene controlado el campo, y no dejan hacer nada en él. Y pensar tenemos recursos naturales que darían comida incluso para exportar, y lo importamos todo, todo. No producimos nada. Nos hemos quedado sin economía, al no producir nada. La vida en el campo, se hace imposible, muy difícil; te multan por cualquier cosa, por más que normal sea y no delito, como levantar una piedra o plantar un árbol frutal. Todo nos llega por barco, y todo es muy caro, y malo. Las casas se vacían. Los campesinos, son una especie a desaparecer. Sufren el acoso del cabildo que les echa al miedoambiente y al seprona, para que les castigue con multas inconsideradas ( a algunos por no poder pagarlas, se han suicidado). Se pierde el campo, y el campesinado, con todas sus riquezas. El campesino antes trabajaba; ahora, está sentado, maniatado, castigado. Se le prohíbe hacer algo, no puede ni tener un animal, no puede. El campo ha cambiado, en lugar de plantar, ahora es pista de carreras, de coches y de atletas (de personas). Está desapareciendo -rotos los ciclos- la flora y la fauna. Ya no quedan cuervos, solo se multiplican libres las retamas y las tabaibas que colonizan todo el suelo libre de pinos. Es una desgracia enorme, sin medida. Una ruina total. El campo tenía vida, era vida, ahora solo hay muerte, es muerte, desierto verde. Sobrevuelan el campo helicópteros que fotografían todo y multan después. Nada ni nadie se mueve en el campo, solo los del cabildo, seprona y miedoambiente, entre otros uniformados; campesinos, no se ve ni uno. Todo ya es silencio en el campo. Solo queda antiguas paredes de siembra, convertidas en bancales de retamas, tabaibas y pinos que las tapan. Leyes que prohíben hacer nada en el campo, está todo prohibido. Todo está protegido; menos el campesino, que es multado por nada. Toda la comida que se compra donde sea viene de fuera, nada es de dentro, nada producimos, nada es de aquí (aunque nos engañan diciendo es de aquí, pero el gofio –por ejemplo es francés y es argentino [hecho aquí]). El peligro que amenaza al campo, es de desaparición total. Arrasan con todo, no va a quedar nada. El futuro, es más que negro, es muerte.

 

El Padre Báez.

Sin control en el campo

 

El conflicto que vive el campo o el campesinado con el cabildicio sepronilmiedoambiental, desde hace ya mucho tiempo (años) es ahora mismo el de mayor intensidad. El drama es tan trágico que se sufre hasta no poder aguantar más y se suicidan ya demasiados. Y todo ello, no solo por el control absoluto, sino que la intolerancia de los citados (miedonmbietecabildiciosepronil), arrecia de forma radical. Ya son muchas las familias que temen perder la vida del cabeza de familia, y viven como si fuera la última vez que ven a sus feudos. Todo ello me lleva a escribir y decir, que el campo, está fuera de todo control, con un triple poder que lo aplasta y revienta, y tanto que no deja lugar ni siquiera a la protesta, mientras se habla en otras lides del derecho a la huelga, que lo que es en el campo, ni la más leve revuelta popular, ¡tanto es el miedo y el terror! Por no tener el campo, no tiene ni un solo líder que defienda sus intereses (poder vivir del campo ejerciendo la agricultura y la ganadería). Se trata, pues, de una violencia que no cesa, sino que va a más. Es imposible el diálogo, porque los tres, hacen oídos sordos a todo. Y todo va como en espiral, y a más donde no se acaba nunca el acoso, las multas, la vigilancia, etc. Y, ciertamente, no se vislumbra a corto plazo una solución o terminación de esta “guerra” a muerte del campo. Los medios de comunicación lejos de la realidad, la tapan con huertos escolares y huertos urbanos, dándonos salidas muy elogiosas a estas más que ridículas medidas a la crisis, al paro y al hambre, teniendo los huertos, cercados, fincas, cadenas, etc. del campo cerrados a cal y canto, con vallas y muros. Vive el campo, la peor de las dictaduras. El campesino, no tiene democracia, ni libertad. El campo y el campesino sufren una auténtica persecución a muerte. El campo y el campesino, vive bajo la sombra de un conflicto y de una persecución (repito) total. Se castiga al campesino a vivir sin trabajo, sin alimento, a merced de Cáritas y de sus cada vez menos ahorros al tener que pagar cuantiosísimas multas, por nada y por todo. Es tal el acoso que sufre el campo, que la situación ya es de emergencia, toda vez que el pueblo campesino vive aplastado. Al que no paga, se les embarga, sufriendo un castigo tan injusto como inhumano.  Los campesinos huyen y se desplazan, y se refugian donde pueden dejando atrás sus pertenencias y tierras, recibiendo escasas atenciones, dado el número creciente de mendicidad y pobreza. Se trata de una descarada e incruenta guerra civil, con un conflicto abierto del cual nadie habla abiertamente por miedo a represalias y castigos, en un enfrentamiento en el que la clase campesina corre el riesgo de desaparecer. La situación es de atentado puro y duro, ya que el grupo cabildiciosepronilmiedoambientalista es un grupo fuertemente integrista, y van a por todas, sin concesión alguno; son radicales y extremistas de derechas, que actúan cuales terroristas, y que tienen como objetivo, convertir el campo en un tabaibal y desaparecer del mismo toda vida ya sea humana o vegetal. Pasa, que tradicionalmente, el campesino ha sido y sigue siendo muy tolerante y aguanta todo lo que le echen. Ya pastores no se ven, salvo algunos con 83 años y más, como Miguelito Jiménez en Caideros de Gáldar y ya no puede ni caminar. Y si alguien practica algo de agricultura es en régimen de clandestinidad, con mucho miedo por si es descubierto y siempre acaba por ser multado (no hace mucho un pastor llevaba en una carrucha una cabra muerta a enterrar, y a lo lejos sobre aquella lejana montaña divisó a una pareja, y se volvió con su animal muerto a su casa donde lo escondió, a los cinco minutos estaba la pareja en su puerta... [no sigo]).

 

El Padre Báez.

No sobran campesinos (agricultores y ganaderos), pasa que el Cabildo no los deja trabajar en el campo

 

El campo no lo tiene nada fácil. Nunca el campesino lo tuvo fácil, pero lo que es al presente, esto no tiene nombre, porque es que no le dejan hacer absolutamente nada, de lo que siempre se ha hecho. El seprona, el miedo ambiente y el cabildo están fijo observando para sancionar y multar por cualquier actividad propia del mundo campesino. Se han sacado unas normas, leyes y de clasificaciones del terreno, que impiden cualquier trabajo que se quiera hacer, y parece tienen un  objetivo definido: acabar con toda actividad campestre que no sea la de correr por el campo. Y cuando con la crisis, todo se ha puesto peor, la situación es desesperante, al no poder mantenerse con los productos, cultivo y cuidado del ganado, todo prohibido. El campo y el campesinado, se encuentran en una encrucijada de difícil solución. No solo no les dejan hacer nada, sino que por cualquier cosa que hagan tienen que pagar carísimas multas, y ello a pesar de la situación de pobreza y de nula actividad económica, pues no tienen qué comer, y tienen que pagar al cabildo que recauda a través del miedoambiente y del seprona, los pocos o nulos dineros de quienes nada tienen al no poder cultivar la tierra, ni cuidar de los animales, que eran y son las únicas fuentes de ingreso y de riqueza. La preocupación es grande, y en el campo se ha asentado el miedo, por no decir el terror. Y para colmo, falta la conciencia colectiva de manifestarse unidos, y nada hacen los pobres campesinos, sino pagar “religiosamente” al cabildo que los sangra. Nadie defiende al campesino, cual apestado. Todas las leyes están en su contra, y nada pueden hacer para librarse de las mismas. Y ninguna oportunidad tiene el campesino, que no sea la de abandonar y retirarse (algunos siguen, esperando mejores tiempos y que esto cambie). El campo está regulado, y de tal forma que asombra la ridiculez y el sin sentido de algo en su totalidad contra natura. Estas normas son un desconcierto permanente, que afecta ya incluso anímica y psicológicamente, más la crisis que arrecia. Todo se ha hecho, sin contar y sin consultar al campesino, sino a sus espaldas y a la zorrúa y traicioneramente. Son inflexibles, y no hay razones que convenza a esos ejércitos que militan sobre el campo, cual enemigo a abatir. Cualquier intento de hablar con ellos es infructuoso. Se da el contrasentido de no dejar coger hierba para una cabra, y tener que comprarla a cataluña y pagar al cabildo el peaje o franquicia de la misma, teniendo nosotros hierba para exportar y que no se la come toda ni el fuego. Se da las circunstancias que un maestro de escuela es el delegado o consejero de lo agrícola y sus asesores son técnicos y no campesinos, pero ésta, es una más de las cosas raras o absurdos de una política que acaba con el sector primario y lo desvía al turismo que fenece, sin resucitar el verdadero sector primario que es el campo. El campo debe ser regido por quien lo conozca. Por eso, no es justo el proceder de gente que desconoce el campo y confunde la rama de papas con hierbas protegidas. No hay eficiencia alguna, sino deficiencias todas. Y la cosa no mejora, sino que va a peor todo. El campesino, lo está pasando muy mal. Desaparecen las cosechas, y desaparece el ganado. Agricultores y pastores ya ni se ven. Comemos lo que nos traen de fuera, sin que nada produzcamos, y ello a pesar de la calidad de nuestra tierra y clima -los mejores del mudo-. La cosa está tan debilitada, que es de muerte segura. Y lo peor es que no aparece ninguna asociación que trabaje por la defensa del sector, que se hunde y desaparece. Lo que perdura (en su mínima expresión), no tiene valor económico alguno, sino sentimental y residual, sin pasar del ámbito familiar o personal. El problema es enorme: desaparece la continuidad. No se repone el personal, que va cada vez a menos. Y cuando alimentar a un animal a base de pienso, granos y hierba traída desde cataluña, sube cada vez más el precio del costo, a la par que el de la leche es menos que el del agua, con lo que se desmoraliza y hace que muchos tiren la toalla, pues gastan más que lo que ganan, y al que quiere acceder al campo, se lo ponen tan difícil que al fin claudica del intento, y dan marcha atrás. Mantenerse en el campo, es cosa milagrosa (se tenga o no fe). Es muy difícil seguir en estas condiciones y con esa persecución siendo inocentes y tenidos como terroristas o un peligro a eliminar. Y la verdad es, que no sobran campesinos, y campo hay. Tenemos mucho campo (sin contar los de fútbol). Tenemos 21 concejales de agricultura y dos consejeros de lo mismo y más, pero, ¡nada! No funcionan sino para reprimir y castigar. No sobran campesinos, pero los echan a patadas (a multazos). Puede que con un cambio de políticos, esto cambie; pero si siguen los mismos, esto del campo, se termina. Hay que volver al pasado, y que todo siga como antes o igual.

 

El Padre Báez.