00:00 h. sábado, 10 de diciembre de 2022
comedia

La antorcha de la comedia

FÚTBOL DE GARRAFÓN: Ya se cumplen 19 ediciones de la famosa antorchita, un show que si bien en sus inicios se presentaba como un paso hacia delante en un intento de unir a todos los estamentos deportivos en busca del juego limpio en el deporte, no es menos cierto que en la intentona se ha ido quedando, por mucho "numerito" que se monte cada año en las Montañas del Fuego.

Ahí es nada la "película" que nos presentan en la actualidad, una fantasmada donde casi siempre aparacen los mismos personajes que largan la cansina y caducada verborrea de todos los años, para luego con el palitroque en mano "posar" dando unos saltitos hacia delante ante los medios visuales que por allí aparezcan.

Cierto es que, para echar unas carreritas a aquellos que les guste hacer kilómetros, pues está fenomenal. Que para llenar la barriguita a base de bien todos esos "mandos" que organizan el "ventorrillo", pues está fenomenal también, para ellos claro. Que para sacarse esas fotitos o segundillos televisivos todos esos señores "feudales" que están más visto que Matías Prats, pues estupendo también. Pero nada más, no pasa de un simple día propagandístico para un puñado de gerifaltes que se "adornan" con palabras y frases huecas tales como CONCORDIA, JUEGO LIMPIO, TOLERANCIA, etc, etc, etc.

Y claro, para darle más "empaque" a este show pues vamos y nos regalamos a Vicente del Bosque, individuo éste que ejerce como seleccionador español, de marqués de no se qué además de cotizadísimo "actor" publicitario. Lo positivo, por la novelería, la gran muchachada de nuestro fútbol base que podrá dejarse ver con el personaje en cuestión.

Claro, con todos estos "ingredientes" el show terminará siendo un éxito mediático sin ningún género de dudas, pero el mensaje intrínseco de lo que significa lo de la antorcha de la concordia es simplemente un paripé, al menos a día de hoy.

Me explico; la figura del colegiado y el estamento arbitral continúan estando a día de hoy muy denostados, con veda libre para "dilapidarlos" verbalmente por parte de jugadores, entrenadores, aficionados y lo que es peor, y con más virulencia, por parte de los medios de comunicación. No hay ninguna clase de tregua, este montaje de la antorcha podrá ser bonito y hasta entrañable, pero no deja de ser flor de un día.

Aparte de las chorradas éstas con apenas validez, la concordia se debe fomentar desde las mismas bases, desde los mismos monitores, desde los mismos padres que en buena parte dejan mucho que desear, desde los mismos clubes, desde los mismos árbitros, desde los mismos medios de comunicación, desde los mismos colegios, y sobre todo y por encima de todo desde la mismísima sociedad en su conjunto que es la que con su recelo, egoismo y en ocasiones odio no permite "madurar" todo lo positivo que rodea al mundo del deporte.

En definitiva, hace casi dos décadas inició su andadura inocente aquella antorcha bien llamada de la CONCORDIA, a día de hoy recorre la isla otra antorcha bien diferente, la de la COMEDIA.