DESDE AQUI ENFRENTE : DAKHLA, EL “TÁNGER  MED” DEL ATLÁNTICO

RAMÓN MORENO CASTILLA

La firme decisión del Reino de Marruecos de acelerar la construcción del mega puerto de Dkhla, la antigua Villacisneros, supone en si mismo un “aviso a navegantes” para Canarias y sus infraestructuras portuarias. Máxime, cuando el tejido empresarial de las Islas, por aquello del “enemigo inducido” por España (“si las Islas Canarias se independizan Marruecos la invade”), sigue teniendo reticencias de todo tipo con nuestro vecino del Este; con el que, como he dicho en reiteradas ocasiones, debemos mantener unas excelentes relaciones de amistad y cooperación no solo por imperativo geográfico y geoestratégico sino por interés recíproco. No en vano Marruecos es un país emergente, en vías de desarrollo, que se ha convertido por méritos propios en el verdadero “hub” de África.

En este sentido resulta curioso que nada más conocerse la noticia dos empresas del sector portuario, viéndole las orejas al lobo, se hayan apresurado  a unirse en una alianza estratégica. En efecto, la pujante empresa canaria de reparaciones navales ASTICAN y la foránea Boluda, presentaron hace una semana en Las Palmas una gran empresa logística que aúna la oferta de reparaciones navales y el transporte y manipulación de mercancías en contenedores y grupaje. Tal iniciativa parece coherente, si tenemos en cuenta la seria competencia que supondrá para toda esta parte del Atlántico esa inmensa infraestructura portuaria de Dkhla. Porque supongo que nadie pondrá en cuestión el derecho de Marruecos, en aras de soberanía, de impulsar e implementar todos los planes que crea conveniente para el desarrollo y bienestar de sus provincias del Sur, y por extensión de todo el Reino, por mucha competencia que suponga para los puertos canarios. De ahí las políticas de complementariedad, no competitivas que, en mi opinión, deben presidir las relaciones bilaterales entre Canarias y Marruecos. Otra cosa es que Canarias siga sin tener las competencias exclusivas en la gestión de sus puertos y aeropuertos, “quinta libertad aérea” incluida, como llevo preconizando desde hace años.

Este nuevo “Tánger Med” del Atlántico es un puerto a 60 km de Dkhla, cuya licitación acaba de sacar a concurso el Ministerio marroquí de Transportes, Equipamientos, Logística y Aguas, tiene un coste inicial de 563 millones de euros (6000 millones de DH) y deberá estar terminado en 2030; forma parte del Plan de Desarrollo del Sahara, y se inscribe en el marco de los Planes de Regionalización Avanzada impulsados en 2016 por el Rey Mohamed VI, el gran hacedor de este gran Marruecos, para el desarrollo económico, industrial y social de las provincias del Sur. En su primera fase se prevé la construcción de un puente de acceso de casi dos km; un dique de contención de 5.430 metros; un puerto comercial con capacidad de acoger un muelle de contenedores, otro de multiservicio, una estación de petróleo y 30 hectáreas de terrazas; la ampliación del puerto pesquero con áreas de reabastecimiento, de estacionamiento y reparación; y de otra parte un astillero con un muelle de reparación de 180 metros y un dique seco.

Tanto durante su construcción como después tendrá un significativo impacto económico y de creación de varios miles de empleos tanto en la provincia de Dakhla, así como en toda la región. El puerto atlántico, como el proyecto de la autovía que conectará los 1.071 km entre los enclaves turísticos de Tiznit y Dakhla y la “tecnópolis” Foum El Oued, en Laayoun, son los de más envergadura del plan quincenal de desarrollo para la zona de un total de 279. Con la mayoría ya en funcionamiento, incluye parques de producción de energía solar (térmica y fotovoltaica), plantas de desalación de agua de mar (por ósmosis inversa) u otros relacionados con la acuicultura, la pesca, la artesanía, la enseñanza superior o la sanidad con la construcción de hospitales y centros de salud. El enorme esfuerzo inversor estatal alcanza la cifra de 81.000 millones de DH, unos 759 millones de euros; lo que supone la inversión jamas realizada en la ex colonia española.

Este vasto plan inversor, es consecuencia de los deseos del Monarca marroquí de dotar a la región de un nuevo estatuto político. Así el Rey Mohamed VI lanzó su propuesta del nuevo modelo de desarrollo para la zona en su discurso en Laayoun el 6 de noviembre de 2015 durante los actos conmemorativos del 40 aniversarios de la Marcha Verde. Un modelo que tiene previsto terminar su primera fase en 2020. Dicho plan propicia la creación de 120.000 puestos de trabajos directos y el fomento de la iniciativa privada en cuatro prioridades: las infraestructuras de comunicaciones, carreteras, aeropuertos y conectividad, en las que van incluidas el gran puerto de Dakhla. Acto seguido está el emblemático proyecto de Foum El Oued, en tercer lugar las energías renovables y por último el componente social y ambiental que engloba el desarrollo sostenible e inclusivo como objetivo irrenunciable y que supone una sustancial mejora de las condiciones de vida de los habitantes de las provincias del Sahara.

Y como telón de fondo está el nuevo Estatuto de las Regiones. De hecho, a partir de 2015 se pone en marcha en estas regiones del Sur: Dakhla – Rio de Oro, Laayoun -Saguia el Hamra y Guelmim – Rio Noun, que conforman el proyecto Real de Regionalización Avanzada, cuyas lineas maestras son la consolidación de la democracia dentro de la indisoluble unidad del Reino; pese a los deseos del Frente Polisario, apoyado por Argelia, con su pretendida y fantasmagórica RASD.

El otro gran proyecto la “tecnópolis” de Foum El Oued implica la creación de una ciudad inteligente e innovadora desde la perspectiva de la ordenación sostenible del territorio. Ya en construcción a 60 km de Laayoun ocupará una extensión de 600 hectáreas , y en su vertiente educativa contará con la Universidad Politécnica Mohamed VI con capacidad para 2.500 estudiantes e investiigadores y un centro de enseñanza secundaria centrado en temas relacionados con el medio ambiente saharaui; así como un centro comercial con museo, pueblo comercial y artesanal, e infraestructuras hoteleras y de ocio y, por último un centro de apoyo al desarrollo económico de las regiones del Sur en el que se abrirán un nicho de empresas y un centro de negocios.

Si tenemos en cuenta las reticencias que ha despertado ya en las Islas el “hub” marroquí de Dakla; al que abría que añadir las infraestructuras portuarias de Nouadhibou (capital de Mauritania) a 450 km de distancia, y que sirven de cobijo para los petroleros en tránsito al Golfo de Guinea; ¿van a continuar los empresarios canarios quejándose de la competencia del vecino marroquí, en lugar de ponerse las pilas y participar en el desarrollo del Sahara?

Téngase en cuenta que el espacio vital de Canarias se agota irremisiblemente y aquí enfrente tenemos un territorio casi virgen con casi todo por hacer. Además, el Sahara es nuestro “hinterland” natural y en términos geoestratégicos  seria la “Canarias continental”; con una realidad geofísica absolutamente incontestable.-

 Ramón Moreno Castilla

AGADIR, a 27 de septiembre de 2019