La Autoridad Portuaria inaugura la Plaza Aureliano Montero Gabarrón en el Puerto de Arrecife

Homenaje a Aureliano Montero Gabarrón

Sobre las 13,30 horas de este jueves 12 de abril, el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas ha inaugurado la Plaza de Aureliano Montero Gabarrón, en el recinto del Puerto de  Los Mármoles. En el emotivo acto estuvieron presentes el Vicepresidente del Gobierno canario, los Presidentes de los Cabildos de Gran Canaria y Lanzarote, y los Alcaldes de Las Palmas, Puerto del Rosario y Arrecife, entre otras autoridades.

Fue el propio Presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, quién junto al hijo mayor del homenajeado (fallecido en 2005), Aureliano Montero González, descubrió la placa con el nombre de quién fuera el primer Contramaestre de Explotación de Puertos de Canarias. El acto fue abierto con las palabras del Concejal capitalino Tomás Fajardo, artífice del homenaje a Montero Gabarrón.

Fue el 9 de febrero de 2017, cuando el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria aprobó por unanimidad el Reconocimiento a los más de 35 años de servicio en el Puerto de Arrecife (primero en Grupo de Puertos, luego en la Junta de Puertos y finalmente en la actual Autoridad Portuaria) de Aureliano Montero Gabarrón. Desgraciadamente, tal y como recordó con tristeza su hijo mayor, "2 meses después, nuestra madre falleció, por lo que en el día de hoy no pudo estar físicamente en este homenaje, como ella hubiera deseado, pero se que está en espíritu con nosotros".

EXTRACTO DE LAS MEMORIAS DE AURELIANO MONTERO GABARRÓN 

"Aureliano Montero comenzó a trabajar en la Oficina del Puerto de Arrecife (antiguo Muelle Comercial) el 1 de junio de 1966. Su misión era aprender todo del Encargado de entonces, José Concepción, para luego sustituirle por motivos de jubilación.

Sobre Concepción, Montero llegó a escribir en sus Memorias que 'era militar retirado, septuagenario, que llevaba la gestión del Puerto, sus nóminas, cobrando una cantidad mensual'. Curiosa es la descripción que Aureliano hizo de la hoy desaparecida oficina:'era pequeña, y la llenaban dos mesas y sillas, una mesita con máquina de escribir que sería de muchos años, dos armarios con estanterías para impresos y efectos de limpieza. No disponía de servicio sanitario. Detrás de uno de los armarios había un palanganero, cubo de agua y jabón, y una toalla que no se utilizaba'.

En noviembre del mismo año, Montero fue confirmado como el Delegado en el Puerto de Arrecife del Ingeniero Director del Grupo de Gran Canaria. El Encargado. Explica Aureliano en su Diario que 'una serie de escritos me dieron poder para llevar la Oficina, los servicios del Puerto  y lo concerniente a recaudación y correspondientes transferencias al Banco de España'. Su horario de trabajo era de 7 de la mañana a 12; de 15 a 18 horas; los sábados de 7 a 12; y los domingos y festivos hacía una ronda por si había que atender algún servicio de urgencia.

De aquella época, Montero siempre añoró "la caseta de Agustín el Majorero, casi anexa al pequeño inmueble en el que se encontraba la Oficina de Grupo de Puertos, Puerto Franco y Arbitrio del Cabildo. Agustín sabía cocinar la sama y cualquier clase de pescado a la maravilla. Por la noche se acercaban a la caseta numerosa clientela, autoridades y funcionarios. Buenos ratos los pasados allí...'.

Las cosas comenzaron a cambiar en 1967. Ese año tomó posesión del cargo de Director de Grupo de Puertos de Gran Canaria, Fernando Navarro Miñón. Un individuo que comenzó una lenta y larga persecución hacia la persona de Montero. En palabras de Aureliano, 'las llamadas telefónicas de D. Fernando resultaban desagradables. Con su amabilidad, decía cosas malas para uno'.

La presión de Fernando Navarro fue tan intensa, que según Montero, "llegó a insistir en que yo fuera cuanto antes buscando otra cosa, que por haber cumplido los cuarenta años, nada tenía que hacer en el Grupo'. También reseñó Aureliano que 'las presiones constantes de D. Fernando a que yo me marchara, a que yo dejara mi trabajo para ser ocupado por su recomendado (Lugarteniente de la Guardia de Franco), me hizo caer en una situación de desamparo'.

Todo tenía visos de ser una persecución política, pues Montero, en sus Memorias se preguntaba '¿a quién recurrir? No podía contar con la Delegación del Gobierno, por las veces que había sido requerido por mis manifestaciones políticas, registrándose conferencias y otros actos públicos... Yo, para ellos, tan sólo era un rojillo'.

- Primer Contramaestre de Explotación de Puertos de Canarias

Pero la sorpresa fue que (en plena Dictadura), la Dirección General de Puertos de Madrid le dio el alta a Montero en la plantilla laboral, con la categoría de PLA. Más aún, hubo examen para cubrir la plaza de Contramaestre de Explotación de Puertos, y Montero la consiguió. El primero en Canarias. Fernando Navarro tuvo que agachar la cabeza.

En 1973 se abrió la Oficina de la Dirección del Puerto, en el Muelle de Los Mármoles. En ella,según Montero, "podía disponer de buen despacho, mueble cama, ducha, lo que se dice todo lo preciso". Las cosas comenzaban a cambiar.