En la cola del pan

DONDE LA TARTA, FRENTE A LA FARMACIA VIEJA

Lorenzo Lemaur
LORENZO LEMAUR SANTANA

Este pasado sábado ha sido uno de esos en los que tengo la agenda vacía. De los sábados en que aprovecho para andar por el barrio, por Titerroy.

Al salir de casa vi que durante la noche había estado chispiando. La terraza de casa y la calle estaban mojadas. Para más calor, pensé.

Cuando llegué a la Pastelería Zayes, la antigua Pastelería La Tarta, justo frente a la farmacia vieja, había una jarcaá de gente sentada en la terraza. Cosa rara, estaban mirando unos pa'otros con la nariz respingada:

- ¿Fuiste tú?, se decían unos a otros. 

Yo, que tenía la nariz medio tupía, no noté nada, pero la gente estaba mirándose unos a otros goliendo:

- ¡Vaya pestaso, tío!

Nadie resollaba. Pasado un rato, salta uno, del que no voy a decir el nombre, con un gesto de perdónenme:

- ¡Estoy flojo de muelles! Se me escapó.

Se había bufiado a la zorra el guarro. 

-  ¡Chacho, me cambé la peluca...!, dice uno.

- ¡Guárdame una cría!, dijo otro. 

- ¡Arranca, cochino!

- ¡Pareces un chinijo chico cagandote too!

Así estuvieron un rato, y el otro ni se ponía colorado.

En esto que pasa un coche y toca la pita. Parecía una tartana, toa'esconchabá.

- ¡Tengan vergüenza! ¡Ponganse a trabaja!, gritó el del coche, que por lo que se ve conocía a los que estaban allí.

Calle Fray Mendo pa'riba llegó Goyo. 

- ¿De dónde vienes, arretranco?

- De comprar unos paraois, a ver si me toca algo, que el número de Lotería de Lorenzo está gafao; ni un reintegro da.

En frente, asamado al postigo, estaba Domingo,  el Salao:

- ¡Vete pa'tu casa, Goyo!

-  ¡Déjate ir, Salao! Y apoquina, apoquina, que el otro día te fuiste sin pagar. 

- ¿Cuánto es?

- Con 20 duros lo haces.

- ¡Que no le falte alfalfa al burro!

Soltando a Domingo el Salao, Goyo hizo el cuento:

-  ¡Chacho! Allí abajo, delante del bar Gaire, donde tenía Casimiro la churrería, faltó el canto de un duro pa'que dos se agarraran a la trompá limpia.

- ¿Qué pasó?

- Discutiendo por el fútbol. Uno del Tenerife cerrao y el otro de Las Palmas. 

Los de las palomas, que era la mayoría de los que estaban allí, hablaban de los trofeos de la temporada que se habían entregado el viernes. 

- En mi casa tengo trofeos como para hacer una flota de jolateros, dijo uno. 

En esto que llega otro.

- ¡Chacho! ¿Zapatos nuevos para andar por el barrio?

- Si. Es que me los compré el otro día y me quedan justos. Me gustaron y no tenían mi número, porque a mi me gustan larguitos, y me los compré más chicos; así que los estoy amorosando pa'que no me hagan ampollas, que tengo una boda dentro de dos sábados.

Goyo, que no se calla ni debajo del agua, le increpó:

¿Qué tienes entre manos, bandío? ¿A dónde vas tú a ir a una boda con esos zapatos?

Yo me eché mis dos Aquarius juntos de siempre, en una jarra con hielo:

- ¿Así, Lorenzo?

Me preguntó Gabino. 

- ¡Muy bien, Gabino! ¡Gracias!

Y ahí quedamos. En la próxima entrega les digo quienes fueron Luis de Guadarfía, Fray Mendo de Viedma y Francisco Acosta Espinosa. Tres personajes de una gran trascendencia histórica, que dan nombre a tres calles de una de las primeras barriadas del barrio de Titerroy.