¿QUÉ NACIONALISMO?

Ramón Moreno
RAMÓN MORENO CASTILLA

Cómo atento observador de la actualidad y pertinaz estudioso de la realidad que nos circunda, siempre es gratificante asistir aunque sea de forma virtual a la presentación de una nueva publicación sobre Canarias; máxime, si la temática de la obra versa sobre nacionalismo canario. Un tema recurrente y controvertido que, lamentablemente, se presta a un sin fin de interpretaciones en función de la ideología (izquierda-derecha fundamentalmente) de cada cual. Y cuya esencia y etimología ha estado siempre lastrada, en mi opinión, por un extemporáneo, estéril, pernicioso y disgregador debate ideológico que no toca, como he denunciado reiteradamente.

En esta ocasión he tenido la oportunidad de ver y escuchar atentamente la presentación por "streaming" por el canal de Youtube de la Fundación Canaria Tamáimos, del tercer libro (los dos anteriores fueron sobre el fútbol canario y la UPC) de Enrique Bethencourt, licenciado en Pedagogía por la ULL y máster en Periodismo por ULPGC, cuyo título es: "Nacionalismo Canario 3.0 Reflexiones y Propuestas para un nuevo Nacionalismo"; que según el autor es "una puerta abierta sobre el nacionalismo del siglo XXI". Una "puerta abierta de par en par", añado yo, por la que se han colado muchos "ideólogos" y "líderes" autoproclamados con propuestas de todo tipo y cuyos resultados electorales son de sobra conocidos. Sin contar con la arribada masiva de oportunistas, indocumentados y demás especímenes auténticos analfabetos políticos.

Y aunque todavía no he leído el libro en cuestión, si creo tener elementos de juicio para hacer algunas valoraciones a tenor de las propias palabras del autor y de algunos intervinientes invitados ex profeso a dicha presentación; todos "de izquierdas", y que están instalados en un eufemístico "nacionalismo constitucional", considerando que Canarias es una "nacionalidad". O sea, un pie en el "nacionalismo moderado", no incómodo; y otro, en un "autonomismo integrador", no beligerante. Pero fuera del nacionalismo ortodoxo y pragmático, para seguir medrando.

En primer lugar, tengo que insistir, aunque sea una obviedad, que nacionalismo viene de Nación y no de "Nacionalidad", como se pretende erroneamente. Éste fue un término acuñado por los padres de la Constitución española de 1978, para intentar acomodar en el texto constitucional los nacionalismos vasco y catalán principalmente e ignorar la palabra nación. Y como ya he explicado, ese vocablo de "nacionalidad" es una aberración semántica y una perversión jurídica del concepto de nación que no se sostiene en pura praxis de Derecho Comparado.

En segundo lugar, el análisis sobre "nacionalismo" que se hace en el libro adolece, desde mi punto de vista, de una exposición rigurosa y pedagógica de la concepción político-jurídica, de toma de decisiones y asunción de competencias que le corresponderían a Canarias, como pretendido sujeto de Derecho Internacional; centrándose en ese pseudo nacionalismo que profesan CC y NC, referentes del autor.

Hay que decir además, que el señor Bethencourt, que se califica "de izquierdas", y que fue Director de Comunicación del Gabinete de Román Rodríguez y, por tanto, próximo a NC, ignora a propósito el status claramente colonial de Canarias y, en consecuencia, niega implisitamente que las Islas Canarias, un Archipiélago costero africano, son un territorio de ultramar bajo "soberanía política" de España; criterio decimonónico y ya periclitádo, que colisiona frontalmente con el principio emergente de localización geográfica consagrado en el Derecho Internacional y puesto de manifiesto en el proceso descolonizador -sobre todo en el continente africano- finalizada la Segunda Guerra Mundial. Y donde el binomio "población y territorio", deliberadamente ignorado hasta entonces, tomó carta de naturaleza en el derecho inalienable e imprescriptible de los pueblos a diseñar y construir su propio futuro y a disponer libremente de los recursos naturales de su territorio.

Y en tercer lugar, parece que para el autor y seguidores no existe otro nacionalismo que el de izquierdas; incurriendo en los mismos errores (¿?) de siempre de propiciar un debate ideológico que no toca, repito. Patrimonializando como valores exclusivos de la izquierda los asuntos sociales, el medio ambiente, el cambio climático, las energías alternativas, (no de combustibles fósiles), etc. Y yo, que ya he proclamado "urbi et orbi" que no soy comunista ni cosa que se parezca, tengo que reivindicar como patrimonio irrenunciable de mi acervo político y de mi acendrado e incuestionable nacionalismo, todos esos aspectos sociales, medioambientales y otros, que la llamada "izquierda nacionalista" considera solo suyos.

Por todo lo expuesto, ¿de qué "nacionalismo" habla el Sr. Bethencourt?
¿Cúal es para él la diferencia entre nacionalista y patriota?
¿Por qué no se refiere ni una sola vez a la necesaria soberanía (no solo alimenticia) y al derecho a decidir que necesita imperiosamente Canarias para tomar sus propias decisiones y no que éstas vengan siempre de Madrid?
¿No está de acuerdo el Sr. Bethencourt de que Canarias debe estar sujeta a un proceso de descolonización y al consiguiente traspaso de poderes, así como a percibir por ley las cuantiosas indemnizaciones a las que España debe hacer frente tras más de 600 años de depredador y explotador colonialismo?
¿O para el Sr. Bethencourt y sus correligionarios, Canarias no es una colonia?