Tradición y Evolución: El Latido Vivo de Nuestra Identidad
Entiendo y comparto la preocupación por salvaguardar la esencia de nuestras raíces. En nuestra tierra, y hablo con el conocimiento que me da la experiencia en mi querida isla de Lanzarote, la pureza de las viejas costumbres es un tesoro que debemos proteger. Sin embargo, proteger no es sinónimo de estancar; la tradición no es una pieza de museo que se mira y no se toca, sino un organismo vivo que necesita evolucionar para no morir.
El Juego del Palo: La maestría en el movimiento
El Juego del Palo Tradicional es el ejemplo perfecto. En Lanzarote hemos tenido y tenemos grandes maestros que han mantenido intactos los principios y el origen de esta práctica. Pero cada uno de ellos, con su "librillo" y su capacidad particular, ha aportado nuevos estilos y movimientos.
¿Acaso estas aportaciones desvirtúan el juego? Al contrario: lo engrandecen, lo hacen más espectacular y demuestran que es una disciplina técnica y artística de primer nivel. El protagonismo, el lucimiento personal y la improvisación son parte intrínseca de la calidad de un luchador. Llamar "distorsión" a la llegada de nuevas técnicas es negar la capacidad creativa de los nuevos practicantes y faltar al respeto a su compromiso con la historia. Quienes llevan décadas practicándolo deben ser los primeros en bendecir esta evolución que asegura el relevo generacional.
Alfarería: Barro antiguo, manos nuevas
Lo mismo sucede con nuestra alfarería tradicional. Innovar es un derecho legítimo del artesano. Hoy, la mayoría de nuestros artesanos siguen respetando el fuego, el barro y el modelado manual; la esencia heredada de los antepasados permanece intacta.
Lo que ha cambiado es la incorporación de herramientas que facilitan la labor, mejorando procesos sin traicionar el alma del oficio. La alfarería canaria sigue viva gracias a hombres y mujeres que la practican con fidelidad, dignidad y compromiso, pero que no temen a la idea de que la cultura evoluciona con el tiempo.
El papel de los colectivos y la responsabilidad del progreso
Desde el asociacionismo cultural, la labor debe ser investigar y preservar, pero no bajo fórmulas caducas. No podemos pretender que la sociedad se detenga. La cultura no puede estar al servicio exclusivo de quienes prefieren seguir "comiendo con las manos" por un romanticismo mal entendido que ignora el progreso humano.
La tradición ha sobrevivido gracias a los colectivos sociales, culturales y artesanales que han trabajado duramente en el barro y en la arena, no gracias a quienes se limitan a criticar desde la barrera del inmovilismo. La tradición no pertenece a los intereses particulares de personas estancadas en el pasado. Como el arte, la tradición se adapta, se protege y se transmite con la fidelidad de quien hereda y la valentía de quien crea.
Defender los avances no es una opción de unos pocos; es una responsabilidad colectiva para asegurar que nuestra identidad siga latiendo con fuerza en el futuro.
Fdo: Antonio Leal Aguilar