Nada sobre nosotros sin nosotros

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ANTONIO LEAL AGUILAR

Esté es, sin duda, el paso definitivo hacia una inclusión real y digna. 

​Cuando las asociaciones están dirigidas por personas autistas (lo que se conoce como autorepresentación o autogestión), el enfoque cambia radicalmente. Pasamos de un modelo de "caridad" o "corrección" a un modelo de derechos y orgullo.

​Aquí te presento por qué este cambio de liderazgo es la clave para resolver muchos de los problemas que mencionaste antes:

​1. Del "Tratamiento" a la "Aceptación"

​Un padre o un profesional puede estudiar el autismo, pero solo una persona autista sabe cómo se siente. Cuando ellos dirigen, las prioridades cambian:

•​En lugar de buscar cómo hacer que el niño "parezca normal", se busca cómo hacer que el entorno sea accesible.

•​Se deja de ver la conducta como un problema y se empieza a ver como una comunicación.

​2. Autenticidad en la mediación con el entorno

 Como mencionabas con el caso del parque de atracciones, muchas veces los padres exigen cosas imposibles por desconocimiento o ansiedad.

•​Un directivo autista de una asociación sabría explicar a los empresarios y políticos: "No necesitamos que apaguen las máquinas, necesitamos un sistema de turnos sin colas y cascos de cancelación de ruido".

•​Saben distinguir entre una barrera real y un deseo de los padres, evitando presiones innecesarias a las empresas privadas.

​3. Referentes positivos para los niños

Si un niño autista ve que el presidente de su asociación es una persona autista con éxito, segura de sí misma y que habla con orgullo de su condición:

•​El niño dejará de sentirse "roto" o "enfermo".

•​Entenderá que su futuro no es estar "tutelado" de por vida, sino ser un ciudadano con voz propia.

•​Se acaba el círculo de silencio y vergüenza que mencionas que algunos padres imponen.

​4. Empoderamiento frente a la victimización

​Muchas asociaciones dirigidas por familiares caen, sin querer, en un discurso de "el drama de vivir con autismo". Esto agota a los padres y estigmatiza a los hijos.

•​Las asociaciones dirigidas por autistas suelen enfocarse en la autonomía, el empleo y los apoyos prácticos.

•​Tratan a los padres como aliados, no como víctimas, lo que ayuda a reducir ese estrés que termina en gritos o exigencias de medicación.

​5. Ética y protección del colectivo

​Nadie defenderá mejor los derechos de un colectivo que sus propios miembros. Ellos son los primeros en denunciar:

•​Terapias que rozan el maltrato.

•​El uso abusivo de fármacos para control conductual.

•​La falta de respeto a la privacidad del niño (como esos padres que graban las crisis de sus hijos para subirlas a redes sociales).

​¿Cómo podemos incluir esto en la guía?

Podemos añadir un apartado final llamado "Hacia la Autogestión", donde se anime a las familias a escuchar primero la voz de los adultos autistas y a fomentar que sus hijos, desde pequeños, tomen decisiones sobre su propia vida.

​Es el cambio de "hablar por ellos" a "cederles el micrófono"