El batatero, otra vez

  El batatero, otra vez. Este pasado viernes noche leí rápido y por encima el artículo que publicaba el diario digital cronicasdelanzarote del batatero  por excelencia, Miguel Ángel de León, titulado Paulino contra los godos, y salvo un par de excepciones que comentaré más adelante me pareció que contenía más de lo mismo:  un uso cansino y repetitivo de sus consabidas

 

El batatero, otra vez. Este pasado viernes noche leí rápido y por encima el artículo que publicaba el diario digital cronicasdelanzarote del batatero  por excelencia, Miguel Ángel de León, titulado Paulino contra los godos, y salvo un par de excepciones que comentaré más adelante me pareció que contenía más de lo mismo:  un uso cansino y repetitivo de sus consabidas muletillas, las cuales parece haber querido convertir en su seña de identidad, además de su conocida arenga antinacionalista ahora excusada, dado su escaso éxito entre el pueblo al cual pertenece, en que vio el documental sobre Cubillo porque se lo “sugirieron”. Más de lo mismo a lo que nos tiene acostumbrados: entre otras cosas, a decir la palabra “godos”.

Lo que me llamó poderosamente la atención fue el cambio de estilo que le observé al comienzo del escrito; se me parecía a lo que había publicado un día antes una persona que conozco en una red social. Me pareció que se daba un aire, repito, en el estilo, que no en contenido, puesto que el texto de la otra persona era enriquecedor ya que aportaba cosas nuevas al intelecto.

Observé por otro lado cómo este señor en su artículo en este medio en cuestión trataba sin éxito de hacer sus pinitos como crítico de cine y se atrevió incluso, pese a que tengo entendido que no posee estos estudios, a dar lecciones de periodismo. A día de hoy, y tras tantos años sufriéndolo en tertulias y de columnista, sigo haciéndome la misma pregunta: ¿en calidad de qué escribe y participa esta persona en los debates? Si lo hace como ciudadano, ¿es que acaso no hay más ciudadanos en la isla que quisieran dar su opinión?, ¿por qué a veces parece que hablan siempre los mismos en los medios”?

Antonio Cubillo, ese al que de forma irrespetuosa le critica que escriba “sábanas” en el periódico ‘El Día’, ha procurado a diferencia de éste a través de sus textos aliviar muchas penurias de los isleños; un ejemplo de ello lo tuvo un artículo que dedicó a la población herreña, Solidaridad práctica con el Hierro en Navidad,  en la que propuso a los canarios comprar los productos de esta isla el pasado 16 de diciembre. Desde este mismo medio se cuenta también cómo se reproduce en Italia un artículo del abogado y político tinerfeño sobre esta misma isla que se había publicado en una pasada edición.

También y en calidad de letrado le dedicó a la defensa del juez Garzón un escrito que tuve la oportunidad de leer también en El Día con fecha de 10 de febrero titulado El proceso contra el juez Garzón y las leyes internacionales. Medios como laverdad.es, con fecha 11 de febrero, un día después, sacan una noticia de ‘Europa Press’ titulada Un grupo de juristas critican la “cacería” contra el juez Garzón.

No sé puesto que no le sigo tanto, si el señor De León, el de las rebuscadísimas palabras que le harán parecer a él más culto, se ha percatado de la miseria, marginalidad, emigración, desahucios varios, paro y demás males que afectan a muchos de los habitantes de estas islas; ahora, no me extrañaría en absoluto que si se planteara dejar de escupir su veneno sobre los independentistas y dedicara esas líneas a aportar soluciones para tales desgracias sus escritos servirían para algo más que para tratar de ridiculizar, ofender y despreciar a quienes nada le han hecho.

La aparente obsesión y presunta persecución de este hombre a través de sus escritos hacia los que prefieren la independencia de España casi que podría traducirse en presunto acoso dada la existencia de un sistema democrático y de derecho donde hay libertad de pensamiento, de expresión y de voto.

La otra noche soñé con un charlatán que hacía de eterno tonto útil en una “islita rica sin gobierno conocido”. Me desperté sudando del sueño.

Pobre hombre.