Urgencia en el campo

 El campo tabaibero -si los políticos lo permitieran-, daría tal producción  de comida, que no sería necesario importar nada, ya que sobraría comida para el archipiélago, y hasta habría para exportar, y acabar ya de una vez con esta crisis, que alargan adrede, por motivos oscuros.

 El campo tabaibero -si los políticos lo permitieran-, daría tal producción  de comida, que no sería necesario importar nada, ya que sobraría comida para el archipiélago, y hasta habría para exportar, y acabar ya de una vez con esta crisis, que alargan adrede, por motivos oscuros. Es decir, el Tabaibal, puede producir comida suficiente como para no depender de nadie, y evitar así una mala comida que nos viene de fuera, además de ser muy cara y eso nos arruina más aún (incluida la salud). Nuestra tierra, produce toda clase de hortalizas, granos y frutos, y son –por su clima y tierra- los mejores del mundo. Para poder salir de la crisis, del hambre y del paro, solo hace falta –repito- los políticos no impidan con leyes absurdas de proteccionismo ridículo, la vuelta –como siempre se hizo- a la tierra, para cultivarla y tener el ganado suelto y fomentar el pastoreo y la ganadería. La traba mayor, la tenemos en el miedo ambiente (el cabildo), que es el freno de toda actividad en el sector primario (es decir: el campo). Hay que desaparecer ese comercio político de aduanas y de exportaciones, que encima hasta subvencionan con ayudas y van en contra de lo poco o mínimo que de supervivencia algunos producen, a los que atenazan con normas y leyes, que los aburren y sucumben y abandonan. Que teniendo la fertilidad de estas islas, no hace falta nada venga o traigan de fuera, y faciliten que el campo resurja, quitando trabas y obstáculos, multas y sanciones, prohibiciones y vigilancias. Hay que estar ciegos, para no ver, que el peligro de enfermedad y de ruina, viene de esas importaciones, que no sabemos lo que comemos, pero sí a qué precio lo pagamos o compramos. No se puede proteger una planta como la tabaiba que se enseñorea y copa ya tres de cuatro partes del territorio insular invadiéndolo todo con su sola presencia por todas partes, acabando con endemismos, y llenándolo todo de su envenenadora leche, sin otro bien salvo el de ser planta protegida sin más, y tener de ellas millones y millones de ejemplares, sin ninguna razón de su ser o existir, salvo el de una reserva que pudiera estar en cualquier ladera o teso de los muchísimos que tenemos, pero no toda la isla como sucederá en pocos años más. Deterioro de la tierra, de los habitantes, de todo, de seguir así, y no dar un giro o cambio radical: hay que proteger al tabaibero, no a la tabaiba. Ya es un hecho, que los campesinos, prácticamente han desaparecido, se han urbanizado, cada vez somos más (demográficamente hablando), y cada vez se produce menos (o nada), a no ser de forma y manera residual o testimonial.

 

El Padre Báez.