UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS. NIDO DE CUCARACHAS

Cristina Cifuentes ha mentido alevosamente sobre su titulación de máster. La “regeneradora” del PP, que ha utilizado su influencia política para que se falsificaran registros y certificaciones por parte de la URJC, ha logrado, a pesar de la evidencia de sus falsedades, contar no solo con el apoyo de los Rajoy’s Boys, sino con el sostén vergonzante y las tácticas dilatorias de los otros “regeracionistas” de C’s. Desde luego que es patente la “degeneración” de tanto “regenerador”. Volvemos a traer a la memoria las “Catilinarias” ciceronianas adaptadas a estos berringallos ¿Hasta cuando estos guirres carroñeros abusaran de nuestra paciencia?. Evidentemente, hasta que desde la calle se lo impidamos

La pregunta que muchos nos hacemos es si la corrupción generalizada del partido del gobierno, con la aquiescencia del otro con el que  componen la derecha más reaccionaria y retrógrada de los sucesores de Franco, se extiende a toda la Universidad española o, si la basura que aflora de la madrileña Universidad Rey Juan Carlos, es el reflejo de la imagen que parece indicar su desprestigiado nombre demérito de ese rey, se circunscribe solo a la misma y no es extensible al resto de la institución universitaria.

Lo de la URJC urge una aclaración más allá del escándalo Cifuentes porque no se trata de un acto aislado. Evidentemente ni puede ni debe alcanzar al alumnado que, con esfuerzos y sacrificios, cursa en ella –o en cualquier otra del Estado- sus estudios y ve, estupefacto, como un alto cargo político “regenerador” utiliza los canales de reptiles para lograr, sin el más mínimo esfuerzo, el mismo objetivo, ni a aquel profesorado que cumple con sus obligaciones y ve, inerme, como sus superiores enlodan y prostituyen todo su esfuerzo académico y el propio nombre de su institución, pero si hay que airear la basura para que el aire contaminado se vuelva respirable.

Un análisis somero de la URJC arranca desde su constitución. Era, en 1996, la sexta de la Comunidad de Madrid que presidía, entonces, Alberto Ruiz Gallardón. Desde su fundación se la conoció como “la Universidad del PP” por ser el “echadero” académico de muchos titulados próximos al PP. Allí paró, como ejemplo, la prima del Presidente comunitario, Isabel Ruiz Gallardón;  el “prestigioso” periodista Francisco Marhuenda, director del inefable periódico “La Razón” y exjefe de gabinete del inmutable Rajoy, profesor en el área de Historia del Derecho y las Instituciones; la sobrina de Jaime Mayor Oreja, Isabel Mayor; la cuñada del otrora Consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, encarcelado desde 2014 por su relación con la Gürtel y la Púnica y que, a su vez, implicaba a Cristina Cifuentes en la trama de financiación ilegal del PP…

Algunos casos  merecen atención aparte y enlazan con el máster fantasma. Uno es el de Margarita Cifuentes Cuenca, hermana de la autora del fantasmagórico máster de la vergüenza.  Margarita, a sus 55 años, había ejercido toda su profesión como Personal de Administración y Servicios (PAS) de la Comunidad que rige, vergonzantemente, su hermana. Margarita parece ser en algunos aspectos el antecedente inmediato de su hermana Cristina. En 1992 obtiene plaza en la Escala Administrativa de la Complutense, accediendo en 2002 a la Escala de Gestión Universitaria, la misma de la que procede Cristina y en 2005 solicita el traslado como PAS a la URJC. Licenciada en Geografía e Historia decide, en 2016 siendo ya su hermana Delegada de Gobierno, realizar su doctorado. Elige, por supuesto, la URJC, con fama de coladero pepero, a la que el gobierno de su hermana financia con un presupuesto de alrededor de 130 millones de euros, con unos 1.500 miembros del Personal Docente e Investigador (PDI) y más de 600 administrativos del PAS que rigen, casi manu militari, destacados peperos. Como era de esperar es el propio rector, Fernando Suárez Bilbao, medievalista, historiador del derecho y plagiario convicto y confeso, quien dirige su tesis sobre “El Imperial Alejandro” que presenta en 2016. Recién leída, y antes de que comience el curso, el rector Suárez le firma un contrato como Profesor Visitante textualmente “para que aporte sus conocimientos y la experiencia docente e investigadora”. La figura de “profesor visitante” está perfectamente definida por la ley. Tienen que ser de reconocido prestigio en su especialidad, proceder de otra universidad, no prolongar su estancia como tal más de dos años y otras condiciones. Justamente, ninguna de las cuales cumplía Margarita Cifuentes, aunque, desde luego, tampoco cumplía –ni cumple- ninguna la propia universidad. La clave está en que la contratación de un profesor visitante no precisa de ninguna  explicación ni concurso. Es totalmente un privilegio del rector. En un centro normal no sobrepasan los profesores visitantes el 1% del claustro, pero en la URJC alcanza más del 20%.

La sombra protectora del plagiario Suárez es  alargada. El pasado marzo la URJC contrató irregularmente  -como suele hacer- a su hija Mª Alejandra Suárez en una convocatoria expres, urgente y sin publicidad. Usos y costumbres del staff directivo de esta prestigiosa universidad del PP

El rector Suárez Bilbao, uno de los “héroes” de esta tragicomedia, condenado por más de una docena de plagios comprobados  que tuvo que dimitir por ese “pequeño” motivo, era la mano derecha y uno de los vicerrectores de Pedro González Trevijano, que dejó el puesto al ser nombrado por Rajoy como magistrado del TC junto al cavernario magistrado Enrique López. Cuando González Trevijano se presentaba como candidato para su tercera legislatura frente al profesor David Ríos, encargó al actual rector Javier Ramos –sucesor designado a su vez por Fernando Suárez Bilbao- que sobornara al profesor Ríos para que retirara la demanda interpuesta por el mismo contra la candidatura de Glez-Trevijano. El intento de soborno se hizo a través de otro catedrático del equipo de Ríos, Antonio Alonso, que grabó todo el intento. El rechazo de Ríos provoca el cumplimiento de la amenaza de “Don” Pedro Glez Trevijano de desmantelar  todo el departamento del Dr. Ríos, desmantelamiento  que duró los siguientes dos años hasta su desaparición. Puro comportamiento mafioso, por muy profesores universitarios que sean los autores. David Ríos acusó al rector Trevijano, hoy conspicuo magistrado del TC que decide, por ejemplo, sobre el “Procés catalá”, de quedarse con comisiones de hasta 400.000 euros.  Trevijano se negó a entregar al juez el listado de gastos porque “ya estaba auditado” y se acabó la historia.

Para enfangar más a todo este colectivo “intelectual” de los cargos rectores de la URJC, el actual rector, Javier Ramos, el pasado junio, en la cafetería de profesores del campus de Móstoles, se sentó junto al profesor Antonio Alonso y le dijo que apagara el móvil y la grabadora. Le comunicó que iban a contratar 300 nuevas plazas sin transparencia y cada departamento a quien le diera la gana…La discusión se fue agriando hasta que el pulcro rector saltó, y señalando a Alonso le gritó “Eres un hijo de puta…deseo que toda tu familia se divorcie de ti” . El que quiera la inteligente y educada conversación completa recurra al enlace del Diario.es (https://www.eldiario.es/sociedad/Rey-Juan-Carlos-insultos-catedratico_0_659684261.html)

¿Puede alguien sentir extrañeza de que en este modélico entorno pepero se rectifiquen notas dos años después de no presentarse a las asignaturas, se falsifiquen actas, se aprueben máster inexistentes y otros pequeños apaños de la Cifuentes o de los rectores sucesivos? Para redondear el retrato indicar que el catedrático que ordenó cambiar las notas de la aún Presidenta madrileña, Pablo Chico de la Cámara, el pasado septiembre volvió a contratar para su departamento de Derecho Público a Daniel Ortiz, exalcalde pepero de Móstoles que tuvo que abandonar su puesto en la Asamblea de Madrid de la Sra. Cifuentes por su implicación en la trama Púnica por la mordida de un contrato de 75 millones de euros con la empresa Cofely de la red mafiosa. Todo encaja si se tiene en cuenta que el catedrático Chico de la Cámara estuvo en la nómina de Ortiz en Móstoles y que Ortiz acaba de hacer su tesis doctoral, imprescindible para su contrato como profesor, bajo la dirección ¿de quién? Pues, como no, del profesor Chico, el de los aprobados en diferido. El nuevo Profesor Visitante de la URJC , “reputado especialista” con “dilatada experiencia”, es hoy profesor en media docena de carreras de la URJC.

A todas luces queda reafirmada el repetitivo sonsonete de la “regeneradora” Cristina Cifuentes: “Yo lo tengo muy claro: frente a la corrupción, tolerancia cero”.

Francisco Javier González

Aguere a 7 de abril de 2018