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Francisco Javier González

A vueltas con Libia y su "Bellum Interruptus"

Soberanista

Francisco Javier González | 12 de marzo de 2014

 

Ayer martes 11 de marzo, el Parlamento libio (Congreso General de la Nación) tras varios intentos logró, con 126 votos de los 194 miembros que lo componen, superar el quórum de los 120 necesarios para derrocar al primer ministro Ali Zeidan y nombrar interinamente al ministro de defensa Abdallah al-Theni para "poner seguridad en el país". Hoy, 24 horas después, se le impide al primer ministro derrocado -al que se considera como pro-europeo y corrupto- la salida del país para “responder ante la justicia”.

El detonante final del derribo de Ali Zeidan, además del absoluto caos en la seguridad del país en total desgobierno, donde cada facción de las que derribaron la Yamahiria  campan libremente por sus respetos, ha sido la crisis petrolera que se arrastra desde hace varios meses, con los puertos tomados por milicias armadas al margen de cualquier autoridad del gobierno libio, controlando de esa forma la exportación de un producto del que se sustenta la economía libia, cuya producción ha pasado de millón y medio de barriles diarios que extraía en 2011 con Gaddafi  a menos del cuarto de millón actual. Las milicias armadas que bloquean los puertos del oriente libio obedecen a Ibrahim Jodhrane, que preside el “Buró Político de Cirenaica”  que ha proclamado un gobierno autónomo para el este de Libia, el llamado “Consejo Ejecutivo de la Cirenaica”, presidido por Abd Rabbo al-Barassi. De facto, Libia queda dividida en las dos partes –Tripolitania y Cirenaica- que unificaron los colonizadores italianos en 1934 en la colonia de la Libia mussoliniana

Ante la precariedad económica del país privado de su único producto de exportación, desde el mes de noviembre pasado el gobierno de Trípoli ordenó al jefe del ejército libio, general Nouri Abu Sahmeiny, que liberara los puertos y desalojara las milicias cirenaicas pero hasta la fecha no lo ha logrado, aunque ha habido duros enfrentamientos. El pasado sábado el petrolero de bandera norcoreana  Morning Glory, ancló en el puerto de Al-Sedra  y cargó petróleo con destino a Corea del Norte, cobrando las milicias separatistas de Cirenaica el petróleo suministrado. La marina libia cerró el puerto, donde se concentraban gran cantidad de manifestantes en apoyo a la milicia cirenaica, y amenazó con bombardear al barco y al puerto si el Morning Glory no se dirigía a Zawiyah (puerto a 50 km al este de Trípoli) y descargaba allí el petróleo, lo que ya ha sucedido según informa la televisión libia, aunque “mantiene en secreto” el puerto al que en realidad se ha dirigido el navío norcoreano.

Estos son los “grandes logros” de europeos y gringos que han llevado a un país floreciente a convertirse en un estado fallido pero, eso sí, “muy democrático” y “occidental”, tan democrático que la presión de la Francia neocolonial sobre Níger logró que se extraditara para juzgarlo a Saadi Gaddafi el pasado junio,  a pesar de que previamente el gobierno de Níger le había concedido asilo político y que estaba el precedente del brutal asesinato extrajudicial  -bajo supervisión de la gringa CIA- de su padre Muammad durante la toma de Sirte por los rebeldes.

La “democratización imperial” gringa  del mundo, que llenó de luto y dolor cualquier lugar productor de petróleo, materias primas o situación geoestratégica clave que no controlara el imperio, y que por ello rompió Yugoslavia, arrasó Irak, masacró a miles de afaganos y pakistaníes y “liberó” a Libia ,ha ido pasando al olvido al superponerse nuevos escenarios como Siria y ahora Ucrania o el horizonte previsto para Venezuela y la revolución bolivariana, pero, aunque ya no ocupe lugares en los medios de propaganda y agitación neoliberales que llamamos “mass media” (prensa, radio y TV) la guerra, la muerte y la desolación siguen imperando a lo largo y ancho de los mundos “terceros” que se desangran para mayor gloria y beneficio del ·”primero”. Es un verdadero caso de “bellum interruptus” que resucita permanentemente contando, previa remuneración por supuesto, con los cipayos “autóctonos” siempre dispuestos a servir de felpudos para las botas imperiales.

Francisco Javier González

Gomera a 12 de marzo de 2014

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