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Isidro Santana León

El gran dilema de los ideólogos de la izquierda en Canarias

Comentarista de Opinión

Isidro Santana León | 16 de octubre de 2013

 

Si se comprendiera o se interesaran por saber cómo es la realidad de Canarias, y procedieran a favor de su libertad, seguro que cada quien, en su momento, podría competir y acceder en igualdad de condiciones al gobierno de nuestra nación, una vez que ésta sea libre. Siento mucho respeto por todos aquellos canarios que militan en partidos españoles, aunque se llamen de izquierda, pero, en un futuro no muy lejano, en la pugna por la emancipación nacional de Canarias, habrían de colocarse en una trinchera o en otra: con el colonialismo español o con el soberanismo canario.

 

Puestos a analizar que la lucha de clase en nuestra nación no trasciende de la brega entre desheredados del colonialismo y favorecidos del colonialismo, entenderemos que los caciques y explotadores canarios y extranjeros no están dirigiendo el cotarro de la economía y la política en Canarias, por las mismas razones que en España, sino porque toda esta estructura colonial está propiciada por la potencia invasora, que es la que coloca estratégicamente sus piezas para que controlen y perpetúen el status. Es de entender, que luchar por un sistema socialista o de cualquier orientación humanista es una sinrazón, mientras que sigamos bajo el dominio de otra nación, y participar de su sistema es colaborar con su política de sometimiento al pueblo canario.

 

Hemos visto que los partidos llamados de izquierda –y no me alegro de lo siguiente porque soy de ese pensamiento y además he sido obrero– no tienen capacidad de convocatoria ni incidencia alguna en la población canaria –todavía andan analizando el porqué–, y yo atisbo que las necesidades que le han creado a nuestro pueblo no se desligan de su psique con un discurso decimonónico que, a pesar de ser coherente y útil en aquella época y en aquellos países, hoy no se ajusta ni influyen en la conciencia individual ni colectiva de nuestro pueblo. Por el contrario, sí tiene vida propia nuestra identidad canaria y, a poco que se acicatee, aprovechando la situación de desprecio y sojuzgamiento con que, ahora de forma visible, tratan a los canarios, se movilizará toda la sociedad para llegar de una vez por todas a la tan necesaria independencia.

Querer implantar una sistema de justicia social en una colonia, es como poner flores sobre un basurero: hay que drenar el colonialismo para después, mediante instrumentos verdaderamente democráticos, que gobierne la ideología que soberanamente elija nuestro pueblo. Yo, que soy uno más de la plebe, emplazo a todos esos partidos a romper con la madrastra arbitraria y ponerse junto a sus soberanistas hermanos –en Cataluña y Euskal Herría lo hacen–, para construir, antes que esta lacra española acabe con toda nuestra nación, un Estado libre y reconocido en el concierto internacional.

Comprendo que es muy difícil dar ese paso –los ideólogos no quieren dejar su púlpito ni que decidan sus afiliados– pero, tarde o temprano, tendrán que posicionarse, porque el enemigo tiene cara y se llama España.

No se está pidiendo que renuncien a sus principios, simplemente hago un llamado para buscar la cohesión nacional, anteponiendo la soberanía de Canarias a la ideología, religión etc. Habría que hacer un gran acto de humildad, reconocimiento de la realidad y afán de que el pueblo canario obtenga sus derechos históricos, para acabar con este vergonzoso anacronismo colonial. No obstante, vislumbro que será arto difícil para quienes están arraigados en la verdad absoluta de su doctrina, y porque el idealismo impide atender otras razones y otros fines objetivos, que en el fondo silenciosamente casi todos aceptan, porque creen traicionar su conciencia si se posicionan junto a otros derechos naturales de los pueblos.

 

"Debemos reclamar la liberación de las naciones oprimidas no con vagas frases generales, no con declaraciones hueras, no "aplazando" la cuestión hasta el socialismo [...] El proletariado de las naciones opresoras no puede limitarse a pronunciar frases generales, estereotipadas, contra las anexiones y por la igualdad de derechos de las naciones en general, frases que cualquier burgués pacifista repite.  El proletariado no puede silenciar el problema, particularmente "desagradable" para la burguesía imperialista, relativo a las fronteras de un Estado basado en la opresión nacional.  El proletariado no puede dejar de luchar contra el mantenimiento por la fuerza de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado dado, y eso equivale justamente a luchar por el derecho a la autodeterminación.  Debe exigir la libertad de separación política de las colonias y naciones que "su" nación oprime.  En caso contrario, el internacionalismo del proletariado en un concepto huero y verbal" (Vladimir Ilich LENIN, 1916)

 

He visto, de pasada, un artículo que dice: “ilegalizar al Partido Popular”, o algo parecido… Referente a esto, yo constato, igual que todo canario con honor, que nuestra solución pasa por ilegalizar a España. De todas formas, España está de forma ilegal en Canarias: por la fuerza, contraviniendo el derecho internacional y la resolución 1514 de las Naciones Unidas. ¿Por qué no luchar contra este abuso de poder… contra esta arbitrariedad contraria a los Derechos Humanos? En Canarias no se puede ser comunista ni socialista si no se es independentista. Es un contrasentido y una incoherencia, como claramente expresa Lenin en la cita arriba copiada, que los partidos en las colonias estén defendiendo o colaborando con la metrópoli. Ahí lo dejo por si les sirve de reflexión.  

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