Mentira sostenible

En Canarias el Desarrollo Sostenible es una "leyenda urbana", y de las buenas. El mes pasado, con motivo de la aprobación de la Ley del Suelo, ha vuelto a estar en boca de quienes defienden las bondades de esta Ley; "qué poca vergüenza". El Desarrollo Sostenible se ha usado, se usa y se usará como reclamo de todos los colores políticos, y sirve de relleno en sus programas electorales. La realidad es que si alguien te habla de ello lo puedes mandar directamente al carajo, pues ninguna leyenda urbana es tan poco creíble como esta.

Canarias se ha desarrollado insosteniblemente, pues cada uno de los factores necesarios para la sostenibilidad, ha caminado por su lado y sin el equilibrio necesario, a la vista está el daño ecológico que empieza a tornarse irreversible.

La falta de Lógica Ambiental, hace que, mientras las administraciones adoptan un papel protector en algunos espacios naturales protegidos de Tenerife, ante la afluencia masiva de visitantes (Parque Rural de Teno, Parque Nacional del Teide), por otro lado permite e incluso son responsables de otros desmanes de mayor impacto ambiental, vislumbrándose con estas medidas más un afán recaudatorio que proteccionista.

Ha bastado un cambio de corrientes natural o artificial para que nuestras playas reciban la mierda que los ecosistemas marinos llevan absorbiendo décadas, "mierda sostenible" debe ser. Las políticas en la gestión de las aguas residuales apesta, una auténtica cloaca de incompetencia, de desgraciada dejadez y de una total irresponsabilidad con el medio y con los ciudadanos, situación perfectamente catalogable como delito ecológico y contra la salud pública. ¿No habrá alguna partida presupuestaria de los millones conseguidos con tanta euforia en Madrid para que la gente no se bañe en excrementos veraniegos? No creo, eso no da votos de momento, a pesar de que la mierda flota y salta a la vista, la cosa va de echar balones fuera y observar con los brazos cruzados como cientos de tuberías con agua residuales sin tratar y en algunos casos con productos químicos (polígono de Güímar) pudre la costa y la sostenibilidad deseada, pero todavía se pueden meter más turistas, unos veinte millones decía el responsable de Binter, “¡VEINTE NO!”, “¡OCHENTA!”, de locos.

Con un archipiélago superpoblado, con casi el triple de la media del Estado español, ejerciendo presión sobre el escaso territorio: con un trasporte público caro e insuficiente, con un parque móvil importante que demanda más y más piche, es muy difícil creer en argumentos sobre sostenibilidad.

Por si todo esto fuera poco, existe una amenaza real sobre los ecosistemas. Canarias es una de las regiones más destacada en el conjunto de la biodiversidad mundial, pero esto parece que en las mentes sostenibles de los responsables de protegerla no cuenta. Han potenciado desde siempre la introducción de flora foránea frente a la local, siendo normal ver por ejemplo todo tipo de palmeras, que han traído plagas y enfermedades a la palmera canaria, rotondas y bordes de carreteras llenas de plantas ajenas a nuestra flora, que encima, en muchos casos, demandan más agua que las propias; solo han rectificado un poco con la crisis, porque lo nuestro para esta gente sirve cuando no queda más remedio, todo muy lógico; y la chatarra petrolera fondeada justo a las puertas de La Reserva de la Biosfera de Anaga.

El rabo de gato, especie invasora que prolífera por la Isla, incluidos sus espacios protegidos, desplazando a la vegetación potencial de la zona, con escasos resultados para su erradicación, plagas en papas o cítricos, la mosca blanca, son ejemplos de lo difícil que es luchar contra estas amenazas una vez que se han instalado y la importancia de un mayor control en las puertas de entradas a las Islas.

No puede ser que una biodiversidad tan relevante no esté siendo protegida como debiera, si fuera necesario con restricciones en aduanas a determinadas especies que, una vez vendidas en tiendas y puestas en libertad en el medio, bien por negligencia, por descuido, o por ignorancia, causan daños irreparables como el que está provocando las tortugas en charcas naturales y aún más graves todavía las serpientes californianas en la Isla de Gran Canaria, donde se han convertido en una auténtica plaga.

Mientras en otros lugares del planeta se controla rigurosamente este tipo de cosas para evitar todos estos problemas, aquí entra de todo, y urge un cambio que proteja decididamente una riqueza natural única e irremplazable.

Con todo este panorama, sigan hablando de la "leyenda urbana".

 

Jesús "Chuchi" Jorge Perdomo, Coordinador Insular de Alternativa Nacionalista Canaria en Tenerife


 

 

 

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