Monstruo desbocado

Monstruo desbocado

 

El nacionalismo catalán es un monstruo envalentonado y desbocado. Lo último es vender la independencia puerta a puerta. La verdad es otra, es más dura, más sutil, más desgarrada y sobre todo brutalmente aterradora. La verdad es hacer un censo de partidarios y no partidarios de la independencia para excluir y represaliar a los no partidarios de la secesión. En cada puerta se deja la tarjeta de visita o advertencia de “sabemos quién eres y donde vives”. Es el terror a domicilio.

Estamos ante un Estado de la represión y de la represalia, de la exclusión física de los no independentistas. Desde hace años las personas que no eran cerrilmente catalanistas han sido perseguidas, se les aplicaba el acoso o mobbing hasta aburrirlos y  obligarles a marcharse de su propia tierra. Todo en nombre de la Democracia.

Los nacionalismos son devastadores, en particular los nacionalismos localistas son literalmente aterradores, con el demoledor agravante de su miopía atrofiante, y delirante.

El ser humano no ha sabido encontrar un compromiso de convivencia entre personas y grupos de pensamiento diferente, la esencia democrática es la convivencia constructiva, desgraciadamente, una asignatura pendiente de la Humanidad en su conjunto, y en todos los órdenes, estamos ante una asignatura pendiente para todos.

Lo aterrador de la venta de la independencia puerta a puerta es la exclusión física de los no partidarios, primero la exclusión y la represalia, más tarde incluso la eliminación física, que es final, y no es teórico, es real, lo estamos viendo con el Estado Islámico, la muerte previa tortura de los no iguales. Estamos retrocediendo, culturalmente, al canibalismo.

La independencia puerta a puerta es el censo del terror y de la represalia. La venta de la independencia de Cataluña puerta a puerta es un crimen contra la Humanidad. La puerta a puerta significa: sabemos quién eres y donde vives, no te puedes esconder. En otros lugares ha sido llamada limpieza étnica.