Ya se nota el daño, los litófonos han perdido gran parte de su sonido original debido al machaqueo continuado. Lo que antes era un testimonio vivo de la historia y de la relación entre los pueblos antiguos y de la música de la piedra, hoy corre el riesgo de convertirse en un montón de rocas mudas y sin valor sonoro. Estamos a punto de quedarnos sin ellos.
Pero la gravedad no se limita únicamente al aspecto musical. En la misma zona existen inscripciones líbico-bereberes, testimonios culturales de un enorme valor histórico y arqueológico. Si no se protege urgentemente, este milenario legado desaparecerá bajo la indiferencia y falta de medidas de conservación.
Este patrimonio no puede seguir dependiendo de la suerte ni de la resistencia de la piedra. Es necesario que las autoridades competentes actúen, que se limite el acceso irresponsable y que se establezcan modalidades de protección reales. De lo contrario, estaremos siendo cómplices de la destrucción de un bien único que debería ser legado para las generaciones futuras.
R. A. H. Guadarfía