Ricardo González Roca Fonteneau - Grupo Canario de Opinión
Canarias vive inmersa en una situación de emergencia estructural múltiple. No se trata de una exageración ni de una alarma infundada.
Basta con leer a diario los medios para comprender que es un diagnóstico riguroso, avalado por los indicadores objetivos, las tendencias acumulativas y el colapso progresivo de los pilares básicos sobre los que debería sostenerse un territorio habitable, sostenible y justo como el Archipiélago Canario.
1. EMERGENCIA HABITACIONAL
El acceso a una vivienda digna se ha convertido en un privilegio inalcanzable para una parte creciente de la población canaria.
El mercado inmobiliario, distorsionado por la especulación, el alquiler vacacional masivo y la presión turística, ha desplazado a las familias canarias, provocando el abandono obligado de los barrios con la consiguiente pérdidas de identidad y sentimiento de comunidad.
La vivienda de uso residencial es un bien escaso y excluyente en un territorio limitado donde la oferta de vivienda , por naturaleza, es escasa.
2. EMERGENCIA DEMOGRÁFICA Y DE SOBRECARGA POBLACIONAL
El crecimiento poblacional artificial —impulsado por la captación descontrolada de residentes foráneos - ya sean ciudadanos del Estado Español, o procedentes de la Unión Europea o de países terceros sin control - , el turismo de larga estancia y los llamados “nómadas digitales”— genera una presión insostenible sobre recursos, servicios y territorio.
El Archipiélago Canario no puede soportar esta sobrecarga sin romper sus equilibrios ecológicos Y sociales.
3. EMERGENCIA LABORAL
El empleo en Canarias es sinónimo de precariedad, de temporalidad, bajos salarios, subempleo y alta rotación.
El modelo laboral vigente condena a miles de personas a la pobreza a pesar de tener trabajo. Recordarnos que el 60% de los trabajadores canarios cobran el salario mínimo interprofesional y tienen serias dificultades para vivir con mínima dignidad dado el coste de vida.
Los salarios se sitúan un 36,5% por debajo de la media de la Unión Europea y si añadimos que el 60% de los contratos anuales en Canarias son temporales, comprendemos mejor el problema estructural.
No hay progreso, ni calidad de vida sin empleo digno y estable.
4. EMERGENCIA ENERGÉTICA
La transición energética se impone sin participación ciudadana, sin planificación territorial ni criterios de justicia social y ecológica.
Se vulnera el paisaje, el suelo agrícola y los ecosistemas en nombre de una “sostenibilidad” instrumentalizada para el negocio.
Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote son ejemplo de la devoraciòn territorial en nombre del cambio climático, renovables y huida de la huella de carbono.
5. EMERGENCIA TERRITORIAL Y AMBIENTAL
Canarias sufre una ocupación desordenada, agresiva y especulativa del suelo.
El deterioro del entorno natural y la pérdida de biodiversidad avanzan sin freno.
Urge un nuevo modelo de ordenación territorial que proteja lo irremplazable.
6. EMERGENCIA POR TURISTIFICACIÓN Extrema.
El monocultivo turístico ha saturado espacios públicos, encarecido la vida, debilitado la convivencia y diluido nuestra identidad y cultura en nombre de la riqueza que supuestamente aporta la interculturalidad irreal.
Canarias no puede ser el Hawaii de la Unión Europa. Este es un modelo que nos empobrece y nos vulnerabiliza.
La pobreza social en el archipiélago canario alcanza niveles insostenibles del 32% - (760 mil personas) - de la población y la pobreza infantil de sitúa en un nivel del 44,5% - (158 mil menores) -.
7. EMERGENCIA DE COHESIÓN SOCIAL
Se agranda la brecha entre clases, generaciones y orígenes.
El riesgo de fractura social y estallido de tensiones es real.
Sin cohesión, no hay comunidad ni proyecto compartido, ninpsid que se sostenga.
8. EMERGENCIA POR FUGA DE TALENTO JOVEN
Miles de jóvenes preparados emigran cada año por falta de oportunidades reales.
Exportamos conocimiento y futuro mientras importamos precariedad y dependencia.
Esto compromete el relevo generacional y la sostenibilidad social del Archipiélago.
La sustitución de la población canaria es una evidencia real que lo demuestran los datos oficiales del ISTAC.
En la última década ha emigrado más de 250 mil canarios y canarias, mientras llega de fuera una cifra excesivamente elevada. Por cada 4 canarios que emigran llegan 10 foráneos a establecerse.
9. EMERGENCIA DE CALIDAD DE VIDA
Alquileres abusivos, movilidad colapsada, listas de espera sanitarias, ruido, contaminación y estrés colectivo.
Vivir en Canarias se ha vuelto cada vez más difícil, más caro y menos humano.
Los datos del Índice Multifactorial de Calidad de Vida demuestran la pérdida continuada de calidad de vida.
10. EMERGENCIA POR AUSENCIA DE DIVERSIFICACIÓN ECONÓMICA Y SOSOBERANÍA TECNOLÓGICA
La diversificación no puede seguir siendo un eslogan. Debe ser un eje central de la política económica real.
Una economía dependiente siempre será susceptible de manipularse al antojo de los interesados foráneos.
El 85% de las camas turísticas están en manos extranjeras, no canarias.
El fracaso económico del Archipiélago a lo largo de la historia es y ha sido la apuesta por monocultivos que terminan por pasar factura y fracturan a la sociedad.
11. EMERGENCIA HÍDRICA
El agua escasea, los acuíferos se agotan, el uso es ineficiente y el cambio climático lo agrava.
La gestión hídrica exige soluciones estructurales y no meros parches administrativos.
12. EMERGENCIA ALIMENTARIA Y AGROPRODUCTIVA
El abandono del sector primario nos ha hecho depender del exterior para más del 85% de nuestros alimentos.
La soberanía alimentaria es una necesidad vital, no un capricho. Recuperar el campo es recuperar dignidad pero se debe modernizar.
13. EMERGENCIA JURÍDICA Y LEGISLATIVA
Canarias necesita un nuevo marco legislativo, libre del corsé que imponen el Derecho Europeo y el modelo autonómico español.
El actual estatus RUP limita nuestra capacidad de decidir sobre lo que nos afecta.
Sin herramientas jurídicas propias, no hay autogobierno real.
El estatus de País y Territorio de Ultramar es el camino a seguir, hoy.
14. EMERGENCIA DE INFRAESTRUCTURAS Y SERVICIOS BÁSICOS
Las infraestructuras públicas están colapsadas o envejecida, movilidad, depuración, transporte, gestión de residuos.
La inversión no responde al ritmo del crecimiento poblacional ni a las necesidades reales de las islas.
15. EMERGENCIA SANITARIA
Falta de personal, listas de espera desbordadas, desplazamientos forzados a la península para tratamientos.
El sistema público de salud está en situación crítica, mientras la sanidad privada se fortalece.
16. EMERGENCIA EDUCATIVA E INCLUSIVA
La educación canaria presenta altos índices de abandono escolar y desigualdades según origen social.
La falta de atención a la inclusión, la adaptación a la diversidad y la inversión en calidad educativa agrava la brecha intergeneracional.
17. EMERGENCIA DE IDENTIDAD Y CULTURA NACIONAL CANARIA
Nuestra cultura, lengua, tradiciones y formas de vida se ven arrinconadas por el modelo globalizado y turístico.
Canarias no es solo un destino, es una Nación con alma y raíces.
Urge una política cultural valiente, integradora y soberanista.
18. EMERGENCIA DE SOBERANÍA ECONÓMICA
Canarias debe tener la capacidad de gestionar directamente sus recursos naturales, financieros, fiscales y energéticos.
No se puede hablar de desarrollo si no hay control democrático sobre la riqueza que generamos.
19. EMERGENCIA DE SOBERANÍA MARÍTIMA
El Mar Canario, por derecho, nos pertenece.
Debemos gestionar sus aguas, su pesca, su energía, su biodiversidad y sus rutas, con criterios de soberanía, justicia ecológica y equidad intergeneracional.
Lo contrario es aceptar la subordinación geoestratégica.
Canarias vive hoy un colapso que se silencia desde los medios y que muchos quieren maquillar como éxito turístico para que todo siga igual, es decir, girando en torno a manos extranjeras que les importa poco la calidad de vida y las oportunidades de progreso de quienes aquí nacen y viven.
Pero los datos, los hechos y las experiencias cotidianas del pueblo canario son irrefutables.
Si no se reconoce la magnitud de esta emergencia crónica y se actúa con visión de Estado, ambición transformadora y coraje político, estaremos empujando al Archipiélago a una crisis sistémica irreversible.
Es hora de activar una respuesta colectiva, estratégica y valiente.
Con Canarias en el centro. Con su gente como prioridad. Con su futuro como mandato.
Lo contrario sería seguir perpetuando la negligencia institucional, la subordinación colonial y la dependencia estructural.
Ricardo González Roca Fonteneau
Grupo Canario de Opinión