La reciente celebración del Día de San Patricio en Puerto del Carmen ha abierto un debate que va mucho más allá de los precios de una barra. La Asociación Lanzafes y el Organismo Social Canario Titeroygakat han denunciado un modelo que, según sostienen, combina precios desproporcionados, falta de transparencia y una distribución desigual de los beneficios.
Precios que rompen con la realidad de la isla
Durante el evento se registraron importes como:
5 € por una cerveza de lata
7 € por una Guinness
8 € por combinados o cócteles
Cifras que contrastan con el resto de fiestas populares en Lanzarote, donde los precios suelen mantenerse en niveles mucho más accesibles.
El caso más claro: una cerveza que habitualmente cuesta alrededor de 2 € llegó a venderse por 5 €, más del doble, sin cambios significativos en los costes.
La prueba definitiva: en el mismo lugar se puede hacer mejor
La comparación con las Fiestas Patronales de Puerto del Carmen es contundente.
En el mismo municipio, con:
Más afluencia de público
Mayor despliegue organizativo
Más días de actividad
Los precios siguen siendo razonables. Una cerveza, por ejemplo, cuesta en torno a 2 €.
Esto desmonta cualquier argumento basado en:
La ubicación turística
El volumen de asistentes
Los costes del evento
La diferencia no está en el contexto, sino en el modelo.
Costes similares, márgenes desproporcionados
Las asociaciones insisten en un punto clave:
los costes en la isla son prácticamente iguales para todos.
Distribución, personal, seguros o logística no varían de forma significativa entre eventos. Incluso hay fiestas donde los organizadores asumen más gastos y, aun así, mantienen precios equilibrados.
Esto lleva a una conclusión clara:
los precios elevados no responden a necesidad, sino a decisión.
El gran debate: ¿beneficio para la isla o para unos pocos?
Uno de los aspectos más sensibles es el relato económico que rodea a este tipo de eventos.
Se suele trasladar la idea de que celebraciones como San Patricio generan un gran impacto económico para Lanzarote. Sin embargo, las entidades denunciantes cuestionan directamente esa afirmación.
Según exponen:
El número de operadores es reducido (una veintena aproximadamente)
Existe una fuerte concentración de la actividad
Una sola empresa podría estar acaparando gran parte del beneficio
Esto plantea una cuestión clave:
¿se está generando riqueza distribuida o concentrada?
Porque no es lo mismo:
Un evento que reparte ingresos entre decenas de profesionales locales
Que un modelo donde el beneficio principal queda en manos de unos pocos
Falta de transparencia y percepción de abuso
A los precios se suma otro elemento crítico: el cobro de vasos reutilizables sin un sistema claro de devolución.
Este tipo de prácticas, sin información transparente, refuerzan la sensación de:
Costes ocultos
Falta de control
Experiencia negativa para el consumidor
En un entorno turístico, esta percepción tiene un impacto inmediato en la reputación.
Un problema que afecta a todos
Las consecuencias van más allá del evento:
Consumidores
Perciben abuso y pierden confianza.
Profesionales locales
Sufren competencia desleal frente a modelos puntuales más agresivos.
Destino turístico
Se proyecta una imagen de encarecimiento y falta de control.
El foco: la gestión del modelo
Las asociaciones no señalan directamente a la administración como responsable de los precios, pero sí reclaman una revisión profunda de:
Los criterios de adjudicación
El uso del espacio público
El control sobre las condiciones del evento
El problema, por tanto, no es solo comercial, sino estructural.
Qué se pide para evitar que se repita
Entre las medidas planteadas destacan:
Regulación o límites en precios en eventos con apoyo institucional
Transparencia total en condiciones y costes
Revisión de concesiones y adjudicaciones
Protección del tejido empresarial local
Conclusión: una cuestión de modelo y de justicia
Lo ocurrido en Puerto del Carmen no es solo una polémica puntual. Es el reflejo de dos formas de entender los eventos:
Una, basada en el equilibrio, la rentabilidad razonable y el respeto al consumidor
Otra, centrada en el beneficio rápido, con riesgos para la imagen del destino
Además, introduce un debate aún más profundo:
si el beneficio realmente se queda en la isla o se concentra en unos pocos operadores.
Porque en un destino como Lanzarote, el éxito no debería medirse solo en lo que se factura, sino en cómo se reparte, cómo se percibe y qué imagen deja.
Y en ese sentido, lo ocurrido en el Día de San Patricio marca un punto de inflexión que difícilmente puede ignorarse.