00:00 h. domingo, 19 de julio de 2026

ENDOFOBIA: RACISMO U ODIO A LO PROPIO

 |  23 de julio de 2025 (14:29 h.)
Juan Francisco Ramírez
JUAN FRANCISCO RAMÍREZ - ANALISTA POLÍTICO Y JURISTA

 

Mucho se habla y publica hoy acerca de la xenofobia o racismo en referencia al rechazo, por razone diversas, de lo extranjero; sin embargo, pocos han oído hablar acerca de lo contrario, es decir, la ENDOFOBIA; la cual consiste en el desprecio u odio manifestado o mostrado hacía la propia etnia cultural, con rechazo a las características propias del grupo social de pertenencia; en ocasiones sintiendo, por parte de personajes indoctos, vergüenza del propio idioma materno o desapego del propio acento o expresiones locales al considerarlos, de manera absurda y antinatural, inferior al de la metrópoli o extranjero; utilizando, para ello la burla, el desprecio y, en ciertas ocasiones incluso, odiando a la propia nación de pertenencia. En definitiva, la endofobia es un tipo de sentimiento racista de los propios naturales contra todo lo propio; los endofobos, reniegan de sus raíces históricas, culturales y sociales; en algunos de los casos más disparatados, llegando al repudio de sus propios ancestros o antepasados familiares. La endofobia, según la psicología social, es una especie de perturbación respecto a la percepción de la realidad circundante; consistente en la aversión exacerbada o inmoderada a lo propio. Por extraño que pueda parecer, el rechazo a lo propio resulta, desafortunadamente, más habitual de lo que se pueda suponer. Por otra parte, la endofobia puede darse o hallarse en cualquier región o nación del planeta; por consiguiente, no es propio o exclusivo respecto de un grupo territorial concreto o determinado. Existiendo diversas tipologías y diferentes grados de endofobia; a continuación, como ejemplos más comunes citaremos, por todos, los dos siguientes:

PRIMERO. Endofobia clásica o más común, consistente en expresiones tópicas, por ejemplo: “Los canarios son aplatanados; los andaluces flojos, los catalanes tacaños, los alemanes cuadriculados, los franceses chovinistas, los británicos flemáticos, etc.; asimismo, endofobia como tipo de racismo hacia las personas que dentro del propio grupo natural tienen un color más oscuro o son de tez morena; o bien, por el contrario, de piel blanca; por tanto, este tipo de expresiones muestran un cierto sesgo de corte endofóbico.

SEGUNDO. Endofobia política. En ciertas ocasiones, la endofobia se disfraza de contestataria ante las leyes y/o frente a determinados sistemas o individuos a los cuales, sin razón alguna fundamentada, repudian y tildan con términos como, por ejemplo: filo fascista, ultraderecha, dictadores, totalitarios, rojos, ultraizquierdas u otros similares términos peyorativos y/o vejatorios; cuando, en la praxis, no son otra cosa que rivales políticos a los cuales se trata de enterrar civilmente; así, en ocasiones, algunos políticos, utilizan argumentos y eslóganes, de manera espuria y torticera, lanzando anatemas contra rivales contrarios molestos, por pensar o expresar ideas u opiniones diferentes al del endófobo de turno, insistimos, con la única y exclusiva intensión de desprestigiar a individuos o grupos políticos rivales políticos de ideas opuestas al del endófobo de turno; es lo que podríamos denominar endofobia de conveniencia partitocrática o ideológica, lo cual resulta, actualmente, un arma hasta cierto punto óptima; utilizando para  ello discursos facilones repletos de clichés malintencionados, oportunamente ideados a fin de aparentar lo contrario de lo que, en el fondo, muchos de ellos (los endófobos), probablemente, practiquen; todo ello, revestido de sutiles artimañas en defensa de falsos o quiméricos idearios tendentes, reiteremos, única y exclusivamente destinados a desprestigiar y/o  violentar los derechos humanos de sus contrarios a los cuales tratan de descalificar, anulándolos ante el electorado; creyendo, que así eliminaran rivales políticos los cuales suponen les podrían superar en el número de intención de votos por parte de los electores.  

CONCLUSIÓN RESPECTO A CANARIAS. Algunos políticos y clases dominantes locales o externos, cuales, a lo largo de los últimos siglos, han gobernado estas infortunadas ínsulas; fueron y continúan siendo, salvas sean las escasas y honrosas excepciones, defensores de lo de fuera o exógeno, con claro y manifiesto desapego hacía sus propios congéneres o naturales; por otra parte, pese traten de edulcorarlo, lamentablemente, suelen ser los principales enemigos del pueblo canario; los hechos acaecidos a lo largo de la historia de estas desventuradas ínsulas, canarias, así lo corroboran.

De otra parte, y, por más que muchos se empecinen en argumentos vacuos y completamente descontextualizados, intentan comparar un pasado histórico con el devenir de los tiempos actuales; sosteniendo, sin enmienda alguna, para ello una sarta de incongruentes e inanes planteamientos, como por ejemplo, las consabidas y manidas frases estereotipadas, en aras de justificar lo injustificable, con afán de acallar o tratar de desautorizar las legítimas protestas de los isleños canarios; frases repletas de idiotismos, tales como: “Los canarios fueron emigrantes y por eso han de aceptar y ser solidarios con todos los que quieran asentarse en las Islas Canarias; se trate de ciudadanos nacionales españoles, comunitarios y/o extracomunitarios”; a todos esos iluminados, les diría, primero, que los canarios emigraron mayoritariamente a naciones y pueblos hermanos con la misma legua y religión; o bien,  próximos (europeos) y, por cierto, de grandes dimensiones territoriales y en momentos históricos en los cuales, esas naciones necesitaban de mano de obra; como ejemplo: Cuba, Venezuela, Argentina, Uruguay, Puerto Rico, Texas, Luciana; etc.; asimismo, durante el siglo XX a naciones europeas ya finalizada la II Guerra Mundial, pues demandaban mano de obra para su reconstrucción: Alemania, vendimia francesa, Dinamarca, Reino Unido, Noruega, Suecia, etc. (*); por otro lado, resulta oportuno, recordarles a los “iluminados” que jamás ningún gobierno receptor les regaló nada a esos emigrantes canarios, pues tuvieron que ganárselo a base de tesón, esfuerzo, sudor, sangre y muchas lágrimas; dejando una grata e indeleble huella allá dónde echaron raíces o aposentaron temporalmente; siendo, grata y notablemente reconocidos los canarios, por parte de los pueblos que les dieron acogida; a renglón seguido, les plantearía otra cuestión, no menos importante ¿dentro de poco tiempo, de seguir siendo desbordados en número, tal caso, quién o quiénes serán solidarios con los isleños canarios?

Por consiguiente; solo es cuestión de mero sentido común, es decir, de dimensiones terrestres o kilómetros cuadrados y medios de subsistencia en estas infaustas y frágiles ínsulas, ancladas en medio del Océano Atlántico a escasos 100 kilómetros de distancia de la costa norte del Continente Africano; por tanto, resaltar que no se trata de miedo, odio, desprecio o rechazo al extranjero; todo lo contrario, el pueblo canario, desde siempre, se ha distinguido por sus muestras de solidaridad y hospitalidad, acogiendo a todo aquél que ha venido a residir y convivir pacíficamente con los isleños; a título de ejemplo, por todas, destacaremos las siguientes nacionalidades integradas, tiempos ha, en Canarias: italianos, ingleses, cubanos, venezolanos, indostánicos, argentinos, colombianos, chinos, guineanos, coreanos, japoneses, saharauis, sirios, libaneses, etc.; por consiguiente, insistimos, se trata única y exclusivamente de una cuestión carente de connotaciones políticas o racistas de clase alguna; resaltando, razones evidentes e incuestionables las que indican la necesidad de limitar la superpoblación en un territorio conformado por islas frágiles y fragmentadas con escasos recursos económicos, es decir, razones de carácter físico, las cuales señalan la imposibilidad material de continuar creciendo “ad infinitum” en número de habitantes, por más rascacielos que construyésemos, sea en el pico del Teide o en el Roque Nublo. [1]

El techo poblacional de las Islas Canarias, irrefutable e indubitadamente, ha sido superado ampliamente; de hecho, las Islas Canarias, son una de las regiones más densamente poblados del planeta en razón de habitantes por km cuadrado, amén de la superficie protegida (reserva de la biosfera, parques naturales, etc.); por otro lado, debemos considerar, no de menor importancia, la escasez de los recursos suficientes para la subsistencia alimentaria, habitacionales, etc.; especialmente, teniendo en consideración la ingente cantidad de los más de dos millones trescientos mil habitantes, in crescendo, que actualmente residen en el conjunto de Canarias; especialmente, teniendo presente, caso se produjese un indeseado conflicto bélico en la zona; asimismo, no podemos perder de vista, la cuestión de las dificultades que plantea la generación,  almacenamiento y recuperación de los residuos orgánicos; por tanto, pese a la mayor buena voluntad que humanamente nos esforzásemos en tratar de dispensar a fin de cubrir lo mínimamente imprescindible a los residentes, los hechos mandan, resultaría materialmente del todo imposible, insistimos, pues los territorios insulares son frágiles y limitados; la respecto, las Naciones Unidas (NU), indican que la superpoblación en las islas resultan, con diferencia, mucho más inviable respecto de los territorios continentales. De otro lado; «Canarias, conforme informe de Naciones Unidas, presenta participaciones muy inferiores al nivel mínimo de autoabastecimiento aconsejado por la Organización de las NU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estima que la seguridad alimentaria existe cuando las producciones autóctonas satisfacen, al menos, el setenta y cinco por ciento (75%) de la demanda.» [2]

Además; de lo expuesto en los párrafos anteriores, hemos de considerar la psicología del pueblo canario propende, por su natural idiosincrasia a ser pacifico, sumiso, dócil, obediente, resignado, conformista y noble; tal como la tierra volcánica sobre la que se asienta, es decir, la reacción volcánica deviene, cuando sale de su letargo, incontrolada; como sorprendentes han sido, a lo largo de la historia colonial de las Islas Canarias, durante siglos, los alzamientos y protestas populares por problemas de agua, tierras o a causa de represiones caciquiles. Por tanto; la cuestión planteada, insistimos, nada tiene que ver con el maldito y despreciable racismo, es decir, únicamente tiene que ver con la idiosincrasia y supervivencia del pueblo canario. Muchas veces sostengo, que, lastimosamente, los canarios de hoy padecemos lo que he denominado la maldición de nuestros ancestros aborígenes, es decir, que, probablemente, maldijeron a todos aquellos que les robaron y expulsaron de sus tierras, asesinaron, esclavizaron y violaron a sus mujeres; reduciéndoles a meros moradores o siervos; por ello, itero, creo, que existe una maldición sobre todos los que sobrevivieron, mezclados o no, a la colonización; posiblemente, la maldición, fue sobre los que ocuparon sus islas y a sus descendientes “sine die”; de manera que jamás podrán (podremos) disfrutar y ser felices en dichas islas, ni tampoco serían (seremos) dueños de las mismas por más que las habitásemos, pues siempre habrán otros pueblos los cuales, de una u otra forma, serán los que finalmente, en la praxis, las dominarían. Triste sino el nuestro; por ello, sinceramente, consideró debería procederse a la realización de un ritual rogando que ACORAN, perdone el daño y dolor causado al pueblo aborigen, para que puedan sus almas descansar en paz, poniendo fin a la supuesta maldición.  

CONCLUSIÓN: Desde estas pocas líneas, reivindico la imperiosa necesidad que tienen las Islas Canarias de una más que necesaria e imprescindible elaboración y promulgación de una Ley de Residencia Canaria, capaz de limitar de forma adecuada y eficaz el expolio y despojo, que, siglos ha, viene perpetrándose contra los intereses del pueblo canario; ley, igual a la existente en otros territorios (Malta; islas de Hawái; Islas Feroe; Islas Seychelles; etc.)

Por otra parte; sostengo, de manera firme y fundamentada, tal como he manifestado y expuesto en otras ocasiones, que las Islas Canarias deben abandonar el grupo de las regiones ultraperiféricas (RUP), al cual jamás debieron pertenecer; mutando su status jurídico-político comunitario europeo, a fin de conformar parte de los Territorios y Países de Ultramar (PTU) [3]. Las Islas Canarias, por razones más que evidentes, deben recuperar sus más alta cotas de soberanía o, de lo contrario, continuar siendo la cola del león de turno.

Nota de interés: En su día, se debatió y planteo la forma de adhesión de las Islas Canarias a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), hoy Unión Europea (UE), durante la sesión en el Parlamento de Canarias; presidida la Comunidad Autonómica, en esa ocasión, por el socialista don Jerónimo Saavedra Acevedo;  aprobándose por dicho Parlamento la petición de un periodo transitorio de diez años (10), durante el cual no rigiese la libre circulación de personas; sin embargo, pese a ser homónimo el color político del Ejecutivo español, presidido por el también socialista don Felipe González Márquez, no fue aceptada la más que legítima y razonable petición (Diario de sesiones del Parlamento de Canarias, número 10, de 01 de diciembre de 1983; págs. 576-577), citado por Carmen D. Wehbe Herrera, en su ensayo «Canarias y la Unión Europea» (pág. 89); por consiguiente, vemos como la necesidad de limitar el tráfico de personas ya fue estimado por los representantes políticos de aquel periodo de sesiones; si bien es verdad, hay que resaltarlo, con timorata y endeble petición, pues debió exigirse la no circulación de personas a secas; tal como si lo hizo el Ejecutivo de Malta. La petición de los canarios, incuestionablemente, resultaba adecuada y coherente, mucho más teniendo en consideración los actuales acontecimientos. Al mismo tiempo, hoy, resulta imprescindible y mucho más necesario si cabe, reiteremos, que las Islas Canarias salgan del grupo de las RUP y pasen a formar parte de los PTU.

«In memoriam de cuantos canarios, han padecido y/o padecen, de una u otra forma, endofobia»

Juan Fco. Ramírez - Analista Político y Jurista

 

(*) ¡Vente a Alemania Pepe!, del director Pedro Lazaga (España – 1971);

Bibliografía recomendada.

  • ALEMÁN, Manuel, “Psicología del hombre canario”, noviembre 1985, CCPC, Tenerife
  • ASIN CABRERA, María Asunción, “Islas y archipiélagos en la CC Europeas”, 1998, Tecnos - Madrid
  • Grupo de Opinión Canarias Nación, “Canarias y Europa. Hay otra manera”, noviembre 2015 – G. C.
  • SERRANO CABALLERO, Enriqueta, “Relaciones de la UE con los PTU”, Revista Mexicana del Caribe, vol. IX, núm. 18, 2004, pp. 7-56, Universidad de Quintana Roo, México.
  • WEHBE HERRERA, Carmen Dolores, “Canarias y la Unión Europea”, 1998, Ed. Benchomo - Canarias   

Citas referidas: consultas realizadas el 18 de julio de 2025

[1] Superpoblación y Canarias

[2] Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 70 - 2016, págs. 77-99

https://gisas.webs.ull.es/archivos/0086.pdf

[3] Canarias en la UE: Países y Territorios de Ultramar (PTU)