Según fuentes policiales, la señora se había ausentado la tarde anterior para pasar la noche con su hija. Esta, al volver a la casa de su madre, sorprendió a un hombre desconocido en el interior, sentado en el salón y viendo la televisión.
Los agentes se desplazaron hasta la casa y comprobaron que el hombre estaba acompañado de una mujer embarazada, “manifestando que habían entrado en la vivienda porque no tenían dónde ir y no podían quedarse en la calle”.
Los efectivos policiales explicaron a la pareja que habían entrado en una vivienda habitada, “fácilmente comprobable, ya que en el interior estaba la ropa, la comida y los útiles de higiene de la moradora, siendo su primera vivienda, enfatizando que estaban perjudicando a una mujer nonagenaria”.
Los agentes invitaron a la pareja a que depusieran su actitud y abandonaran voluntariamente la casa, requerimiento al que accedió Y.A.N., quien incluso le pidió a J.C.C. que también saliera de la vivienda, pero esta persona se negó rotundamente.
Ante esto, los agentes procedieron a su detención y registraron la mochila que portaban, que tenía un taladro, tres cilindros de cerraduras, una palanca metálica y diversas herramientas, probablemente utilizadas para forzar la ventana por la que accedieron al interior de la vivienda.