La historia sobre el Éxodo que narra la Biblia parece concebida para que la gente crea por fe y no por lógica.
Empecemos por el principio de la historia de Moisés. Haciendo un resumen, se dice que en tiempos del faraón —tradicionalmente asociado a Ramsés II (que reinó aproximadamente entre 1279 y 1213 a.C.)— una mujer hebrea tuvo un hijo al que colocó en una cesta de mimbre calafateada y lo dejó en la orilla del río Nilo.
El niño fue encontrado por una hija del faraón, quien ordenó a una sirvienta que lo cuidara. Así, Moisés creció y fue educado como un príncipe egipcio.
Cuando ya era adulto, y sabiendo que era hebreo, Moisés vio a un egipcio castigando a un esclavo hebreo. Movido por la ira, mató al egipcio. Por este acto fue condenado a muerte, pero logró escapar huyendo hacia la tierra de Madián, situada en la región del Sinaí o sus proximidades.
Allí llegó a un pozo donde unos pastores estaban molestando a varias jóvenes. Moisés los ahuyentó y ayudó a las muchachas. Estas eran hijas de Jetró, sacerdote de Madián. En agradecimiento, lo acogieron en su casa.
Moisés terminó casándose con una de sus 7 hijas, llamada Séfora.
Jetró era un hombre religioso y hablaba de su Dios. Tiempo después, mientras Moisés pastoreaba, tuvo una experiencia que marcaría su vida: en el monte Horeb (identificado con el Sinaí), se le apareció Dios en forma de zarza ardiente.
Desde esa zarza, Dios —identificado como YHWH— le ordenó que regresara a Egipto para liberar a los hebreos. Moisés preguntó cuál era su nombre para comunicarlo al faraón, y la respuesta fue: “Yo soy el que soy”.
Tiempo después, su hermano Aarón fue a su encuentro en Madián, no porque Moisés hubiese sido indultado, sino porque debía ayudarle en su misión.
Ambos regresaron a Egipto y se presentaron ante el faraón para exigir la liberación del pueblo hebreo, alegando que su Dios así lo ordenaba. El faraón se burló de ellos, cuestionando quién era ese Dios para imponerle tal mandato.
A continuación viene lo que resulta más difícil de aceptar desde un punto de vista lógico. Es discutible que Moisés actuara únicamente por una orden divina. Si la historia tuviera una base real, cabe la posibilidad de que Egipto atravesara una situación política o económica complicada y que la salida de los hebreos formara parte de algún tipo de acuerdo o conveniencia interna, posteriormente interpretado como un mandato divino.
En todo esto cabe preguntarse: ¿cómo cruzó Moisés en sus desplazamientos entre Egipto y Madián? ¿Y cómo cruzó después, junto a los hebreos, en el llamado Éxodo? ¿Fue realmente a través del llamado Mar Rojo o del denominado “Mar de Juncos”?
El término original hebreo “Yam Suf” no significa Mar Rojo, sino “Mar de Juncos”, lo que sugiere zonas pantanosas o lagunas poco profundas. Sin embargo, es posible que ni siquiera se tratara de un cruce marítimo propiamente dicho.
Para mí, si estos hechos tienen alguna base histórica, Moisés y los hebreos cruzaron por tierra firme, por el espacio que en la actualidad ocupa el Canal de Suez, cuando aún no existía como canal y la zona podía ser transitable en determinadas condiciones.
Por otro lado, cuando se afirma que los actuales judíos son los únicos herederos legítimos de la tierra de Israel, se simplifica en exceso una realidad histórica compleja. Según el propio relato bíblico, tras vagar unos 40 años por el desierto, los hebreos se asentaron en regiones como Bet Peor, desde donde iniciaron la ocupación de Canaán, territorio ya habitado por diversos pueblos como los jebuseos, filisteos=palestinos, amorreos y otros.
Antes de morir, Moisés contempló la tierra prometida, pero no llegó a entrar en ella. Su muerte se sitúa tradicionalmente en torno al siglo XIII a.C., aproximadamente hacia el año 1200 a.C.
La posterior formación de los reinos de Israel y Judá no fue inmediata, sino que surgió siglos después, con figuras como Samuel, David y Salomón.
Conclusión
La historia del Éxodo, tal como ha sido transmitida durante siglos, parece más una construcción teológica que un relato histórico literal. La imagen de un mar que se abre para dejar pasar a un pueblo entero pertenece más al terreno de la fe que al de la razón.
Si hubo un Moisés histórico —algo que sigue sin demostrarse—, lo más probable es que fuera un líder de un grupo reducido que salió de Egipto en un contexto concreto, sin milagros espectaculares ni mares abiertos.
El paso por el llamado Mar Rojo o Mar de Juncos pudo ser, simplemente, una travesía por zonas bajas, pantanosas o incluso secas en determinadas épocas del año.
En definitiva, es posible que la historia tenga un fondo real, pero que con el tiempo fuera transformada en un relato simbólico, religioso y épico, alejado de los hechos tal como pudieron suceder.
Datos y referencias
A: El término hebreo “Yam Suf” significa literalmente “Mar de Juncos”, no Mar Rojo.
B: Ramsés II reinó entre 1279 y 1213 a.C., y suele asociarse tradicionalmente con el relato del Éxodo.
C: No existen pruebas arqueológicas concluyentes que confirmen el Éxodo tal como lo describe la Biblia.
D: Algunos estudios científicos plantean que fuertes vientos pueden desplazar aguas poco profundas, dejando zonas transitables temporalmente.
E: La ocupación de Canaán por los hebreos es considerada por muchos historiadores como un proceso gradual y complejo, no una conquista rápida.
F: La figura histórica de Moisés es discutida: no hay evidencia directa fuera del texto bíblico.