15:28 h. Viernes, 21 de febrero de 2020

Efectos turulatos en la Unión Deportiva Las Palmas

Juan Cabrera Santana | 30 de noviembre de 2012

TRANSISTOR DEL FACEBOOK Sólo con leer los dos periódicos de la mañana se tarda unos minutos en pasar de la metáfora a la metonimia. Canarias 7: “Miguel Ángel Ramírez acerca posturas con García Navarro”. La Provincia:” El presidente de la Unión Deportiva Las Palmas: “Sospecho que la deuda de la UD con García Navarro es ficticia”.

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Sólo con leer los dos periódicos de la mañana se tarda unos minutos en pasar de la metáfora a la metonimia. Canarias 7: “Miguel Ángel Ramírez acerca posturas con García Navarro”. La Provincia:” El presidente de la Unión Deportiva Las Palmas: “Sospecho que la deuda de la UD con García Navarro es ficticia”. Siempre he creído que meter dos gatos en un mismo saco hace imposible llevarlos a un acuerdo. Quienes conocen la trayectoria de contacto entre los dos personajes, el actual presidente, Miguel Ángel Ramírez, y su antecesor, García Navarro, no se deben extrañar de que ponga la metáfora del saco aplicada a estos elementos. No se supongan que a mi me extraña esta situación en la entidad amarilla, pues sé a ciencia cierta, por haberlo vivido, que este tipo de desbarajustes y pretensiones ha abundado con bastante frecuencia. La UD es merecedora de un estudio sincero de su trayectoria nada ejemplar en muchos casos con respecto al fútbol regional. Cuando veo que se presume, por ciertas apreciaciones, de que representa el sentimiento canario, sin ni siquiera separar esta presunción del significado de un equipo de fútbol con respecto al amor a la tierra en que hemos nacido, pienso que son pretensiones abusivas y carentes de sentido común, máxime cuando la historia directiva de la Unión Deportiva Las Palmas deja mucho que desear en cuanto a la dignidad del pueblo canario. No quiero seguir profundizando más en los motivos que me hacen pensar de la manera que he expuesto, pues me estoy refiriendo a problemas que nos confirman la ambición dominante que ha pretendido y ha llevado a efecto durante toda su vida el club amarillo. Sin salirnos de los amores deportivos de los canarios, hay mucho que decir.

 

El caso que nos ocupa, y que tengo el convencimiento de que el asunto es muy serio, es para asombrar a quien lo considere, y soy el primero en lamentarlo por la sencilla razón de que algo que lleva el nombre de nuestra provincia y la representa merece el máximo cariño y por eso superior respeto. Y al sorprenderme esta mañana con las diferencias observadas en la información de los dos periódicos locales, pensando sin temor a error que ambos informaron con elevado conocimiento del caso que trataban, no quiero pasar de momento a hacer un juicio de valor sobre estos dos personajes que han llevado y llevan los designios del equipo amarillo. Soy canario y, por lo tanto, atinan si piensan que quiero lo mejor para este club, aunque mis preferencias deportivas sean a favor de otro equipo de menor categoría pero de entrañable historia en el fútbol regional, el Sporting San José, y no daría mis preferencias de colores duda alguna;  pero eso no quita que cuando tan alejados están de categoría, sienta los colores amarillos y me duela como canario la forma en que muchos de sus directivos han dejado en evidencia algo que se llama dignidad patriótica. A la historia me remito.

 

Volvemos a lo que he dicho al principio de la actual situación de nuestro club. Yo me había supuesto, sin salirme de la metáfora del saco y los dos gatos, que alguien con buena voluntad y buen hacer los habían puesto en libertad, pero leído lo visto esta mañana, me apena  que sosteniéndose en nombre tan bonito como Las Palmas, no se llenen de conocimiento y lleguen a un entendimiento positivo que agradecería toda la afición. El Canarias 7 publica una fotografía de ambos personajes que nos llena de satisfactoria esperanza, y, al contrario, La Provincia hace lo propio con una entrevista efectuada por F. Bethencourt/ M. Alonso al actual presidente cuyas palabras echa por tierra toda la esperanza que se haya tenido de un arreglo satisfactorio. Las palabras de Miguel Ángel Ramírez, poniendo como decimos los canarios, como un trapo a García 

 

Navarro, es una ruptura total y absoluta de la esperanza de solución que nos había embargado; en una palabra, lo que llamamos los canarios efecto turulato.

El asunto es tan grave que aunque no me faltan razones para decirle a estos señores lo que deben hacer, dejo mi opinión para otra ocasión, a lo mejor muy próxima, pues hay una cosa evidente que, según los datos que se precisan, la Unión Deportiva Las Palmas es deudora a García Navarro del importe económico que se está en juego, y bastante comprometedora es la declaración de Miguel Ángel Ramírez, atreviéndose a decir que es una deuda ficticia, viniéndose reconocida como débito efectivo en el Juzgado. Después de tirarse los tiestos a la cara ambos acuerdan un calendario de pago, y no vamos a entrar en detalle de la forma que se han hecho las aportaciones económicas a nuestro club representativo. Todo el mundo tiene derecho a darle significado al dinero aportado, con lo que quiero decir que hay que tener cuidado cuando se ofrece y luego se reclama. Esto es historia que no quiero seguir contando. No sólo respecto al aspecto económico, sino también al deportivo. Lo que está sucediendo me causa vergüenza ajena.

 

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